Comunidad y Cultura Local
La piedra de Huixtla
El Heraldo de Chiapas
5 de noviembre de 2009

Mientras llovía en una tarde en Huixtla, cerca del mar, Candelaria Mota Itmazú, directora de la Casa de la Cultura, y yo, charlamos. Ella me dijo: "Fuimos a visitar a la piedra. ¿No conoce usted la leyenda de la piedra de Huixtla? Mire, hace muchos años venían unos religiosos de Guatemala cargando una campana para ser depositada en la cabecera de Huixtla. El único inconveniente era que para que pudiera llegar a su feliz término de la campana... era no bajarla. Que no descansara la campana.

"Pero tenía que cambiarse de cargador de la campana, pero no colocarla en el piso. Con el cansancio y lo accidentado del terreno, quien iba cargándola, no pudo más. Le temblaba el cuerpo por el agotamiento y la bajó al piso, entre algunas piedras. Entonces se convirtió en piedra. La que ahora todos miramos. La traía un sacerdote. Esa es una de tantas leyendas de la piedra.

"Una creencia importante sobre la piedra es que se le tiene que pedir permiso para visitarla. Ese permiso se le pide desde lejos y decirle que queremos llegar y que no haya ningún problema.

"Con voz fuerte, quien encabeza el grupo de visitantes, debe decir: 'Señora piedra venimos con gusto a visitarte por el misterio que encierras, protégenos de todo lo malo que nos pudiera suceder por no respetarte, por no respetar la naturaleza, por no respetar tus tradiciones, por no respetar tu valor y tu misticismo que encierras. Permítenos visitarte. Vamos a cuidar tu casa, tu entorno. Vamos llegando a tu casa con la fe, con la buena disposición de estar a tu lado'.

"El 21 de marzo del presente año llegamos, un grupo de visitantes y yo, a la piedra. Lo que hay es una piedra sobre otra y termina en una cueva grande, muy grande. Ahí se siente algo extraño, se siente miedo. Da miedo a lo desconocido, a la oscuridad y a ese misticismo.

En la cueva de la piedra hay un silencio especial que no se escucha en otro lugar, sino que el viento sopla y queda un eco impresionante. Luego llega el silencio. Un silencio diferente a lo que se pueda experimentar aquí. Se siente el ruido de las hojas. Se siente el sonido de los pájaros. Todo encierra misticismo. El eco se encierra ahí.

"No podemos ir solos a la piedra. Cuando entramos nos tomamos de las manos para cuidarnos de alguien o de algo. Pero no pasamos mas allá de lo que ya conocíamos. Lo que hay mas adentro hay que respetarlo. Se siente la sensación que algo. Vimos luces de velas, mandas, muñecos enlazados, cartas y peticiones para que le vaya bien a las personas. Hay muchas cosas.

"Los adultos mayores me cuentan que cuando iban a la piedra no podían comer alguna fruta del lugar. Quien comía algo y no respetara el entorno de la piedra se caía, le pasaba algo. No puedes comer lo que no es tuyo. No puedes tirar basura porque no es tu casa. Esas creencias siguen porque las familias que viven cercanas a la piedra cuidan de ella. Los mismos niños te dicen: 'No tires basura porque cuando regreses te va a pasar algo'. Eso es".



Ladillo

En la cueva de la piedra hay un silencio especial que no se escucha en otro lugar, sino que el viento sopla y queda un eco impresionante. Luego llega el silencio. Un silencio diferente a lo que se pueda experimentar aquí. Se siente el ruido de las hojas. Se siente el sonido de los pájaros. Todo encierra misticismo. El eco se encierra ahí



mellanes509@hotmail.com