Barroco
Artistas queretanos y las subastas
De Jorge Marín, El equilibrista en un pie sobre silla, bronce 2009. Foto. Diario de Querétaro.
Diario de Querétaro
26 de octubre de 2009

Margarita Ladrón de Guevara

Querétaro, Querétaro.- A finales del sexenio de Mariano Palacios en 1990, el DIF estatal organizó una subasta en el Club Campestre de Querétaro. Esa noche, una de las pujas más cerradas fue por "La espalda de Andrea", obra de un ya reconocido Santiago Carbonell. Cuatro años después de esta subasta, Querétaro experimentaría lo que ha sido el mayor crecimiento poblacional de su historia, ya que de 1995 a la fecha ha crecido en un trescientos por ciento y con ello se ha diversificado también la oferta artística con la llegada de muchos creadores que enriquecen los lenguajes y técnicas de la producción local.

Las subastas no son, sin embargo, en Querétaro una de las vías a través de las cuales se pueda colocar el arte como sucede en grandes ciudades ya que no existe la cultura del coleccionismo en nuestra ciudad. Así lo testifican artistas plásticos emergentes queretanos como Luis Selem, Gustavo Villegas y Liliana Gálvez, quienes disfrutan del reconocimiento a través de premios nacionales y galerías.

Selem y Villegas recientemente participaron en la Subasta Arte Vivo, organizada por la Fundación México, seleccionados a través de la Galería Oscar Román. Luis Selem también fue seleccionado por la misma galería para estar dentro de la prestigiada selección de artistas del Grupo de los Dieciséis, que incluyó este año a otro queretano: Santiago Carbonell.

Las subastas mencionadas fueron con fines benéficos. En Querétaro, generalmente también se realizan con objetivos filantrópicos; algunos ejemplos recientes son la ofrecida en el Museo de Arte de Querétaro en el verano de 2000 con obra del pintor queretano Julio Castillo, para ayudarlo con una mortal enfermedad que padecía; o las ofrecidas por Desarrollos Residenciales Turísticos también con fines benéficos desde 2006.

La vocación altruista de organizaciones privadas ha movido el arte local, pero a decir de Luis Selem, se podría generar una subasta que, como la que ofrece el Grupo de los Dieciséis, se empeñe por hacer una selección que contenga lo mejor y más prometedor del arte local, con el fin de fomentar el coleccionismo.

Otra artista queretana que ha figurado internacionalmente dentro del arte conceptual es Erika Harrsch, con exposiciones en todo el mundo. Para Erika, el estar en una subasta no hace a un artista más importante que el que no está, pero sí reconoce que las subastas miden el mercado "es como el termómetro del juego financiero en el arte" afirma.

Para Liliana Gálvez, queretana que tan sólo en este año fue seleccionada en Arte 40 -que busca promover la creación artística emergente nacional-, Bienal Alfredo Zalce, Cuarta Bienal de Arte Emergente de la Uaem, Bienal y Cuarta Bienal de Miradas en Yucatan, se tiene que trabajar en el mercado local. Aunque ella reconoce que no ha movido mucho su obra con particulares, sí es posible que a través de las subastas se fomente el coleccionismo y los queretanos se familiaricen con el trabajo que se hace aquí. Lo mismo opina Gustavo Villegas, ganador de la Bienal Julio Castillo en 2006, seleccionado por la Fundación Colección Jumex para la clínica de arte contemporáneo con Clayton Cambell, en 2008, y dos veces seleccionado por la Fundación México Vivo. Para él, las subastas son una vitrina para el artista. Aunque las subastas sean para obras benéficas, esta combinación de altruismo y arte ayuda a la proyección de los artistas "sí se fomenta la compra de arte y el evento es muy atractivo".

A las subastas generalmente acude gente de la farándula y de "sociedad", pero también van galeristas, curadores, críticos y personas verdaderamente interesadas en el arte. Erika Harrsch, cuya primera subasta fue en 1994 y la más reciente en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, afirma que en las subastas no siempre el dinero es para el artista ya que las piezas pueden ser de coleccionistas que invirtieron hace tiempo en alguien y ofertan el cuadro que ya tiene un precio superior a cuando lo compraron. Esto fomenta el coleccionismo, que es lo que hace falta en Querétaro, si bien Gustavo Villegas afirma que no es tan fácil que el precio de un artista se eleve sólo por la puja en la subasta.

Para Selem, lo que hace falta es que instituciones de asistencia privada, clubs sociales como el Campestre o de Industriales, puedan realizar el enlace entre el mercado y los artistas "En Querétaro hay buenos espacios museísticos, lo que hace falta es la vinculación entre las personas que tienen poder adquisitivo, una institución o los clubes sociales, y los artistas".

Selem menciona que los eventos en la ciudad de México fueron muy selectos, tanto el de la Fundación México vivo como el del Grupo de los Dieciséis, lo cual puede resultar un plus para los organizadores y los que participen. El objetivo es que se abra el canal y que los queretanos se enteren de que aquí pasan cosas "hace falta que se siembre la semilla del coleccionismo, en Querétaro hay dinero y hay buena producción de arte", finaliza.