Policía
Confiesa el homicidio; la consignan
Acela Lozano, se confesó culpable del homicidio de su hija de 8 años. Foto. Diario de Querétaro.
Diario de Querétaro
15 de junio de 2009

Luis Gerardo González

San Juan del Río, Qro.- El Ministerio Público ejercitó acción penal en contra de Acela Lozano Jiménez, quien aceptó haber privado de la vida a su hija de ocho años, tal como hiciera Claudia Mijangos hace dos décadas.

En su declaración ministerial, Acela dijo que el motivo por el cual decidió darle muerte a la menor Frania Andrea Ramírez Lozano fue "para que no sufriera lo que ella sufrió al lado de su padre". Y es que cabe recordar que en marzo de este año Acela y el padre de Andrea, Raúl Ramírez, habían firmado un acuerdo de separación mediante el cual la custodia de la niña quedaría a cargo de este último.

Información extraoficial señala que Acela agregó a su declaración que sufría maltrato emocional y hasta físico (empujones) de parte de su pareja desde hace algunos años, sobre todo a raíz de que le detectaron una supuesta esquizofrenia, la cual no es más que una Distimia, una depresión prolongada por más de 2 años, según el dictamen de especialistas en la materia.

Incluso, el sábado anterior, se encontraron en la agencia No. I del Ministerio Público Raúl Ramírez y familiares de la homicida (su hermana y su cuñado), quienes protagonizaron una acalorada discusión debido a que estos últimos reclamaban al padre de la difunta Andrea que él era causante de toda esta situación por la forma en que había tratado a Acela. Personal de la agencia tuvo que intervenir para evitar un conflicto mayor.

Ese mismo día, se llevó a cabo una reconstrucción de hechos en la vivienda de la familia, ubicada en Cerrada de Moscú 226 de la colonia Tejeda, donde el pasado viernes 5 de Junio, el cuerpo sin vida de la menor fue encontrado por su padre junto a la mascota de ella, una perrita de raza Chihuahua.

En la diligencia, Acela detalló la forma en que supuestamente privó de la vida a su hija aunque los agentes ministeriales se llevaron una sorpresa cuando la fémina declaró que ahogó a Andrea en la tina de su baño. Esto contrasta con los resultados tanto de la necropsia como de diversos dictámenes periciales especializados, que demuestran que la causa de la muerte fue envenenamiento.

Sin embargo, la versión de la inculpada sólo coincide con el resultado de las investigaciones en el hecho de que cuando Andrea fue hallada, su cuerpo estaba limpio y su cabello un poco húmedo. Lo que pudo haber ocurrido es que después de ingerir el alimento contaminado, la niña vomitó pues es una sintomatología común; posteriormente su madre la metió a bañar y la acomodó en la cama.

No obstante, la propia Acela asentó en su declaración que el día de la tragedia, le preparó a su hija caldo de pollo porque era su comida preferida. Cabe reiterar que la necropsia practicada al cadáver de la niña arrojó que su muerte obedeció a la ingesta de órganos fosforados, los cuales fueron localizados en su contenido gástrico, precisamente de caldo de pollo.

Los órganos fosforados están contenidos en insecticidas de uso comercial y que son distribuidos en cualquier tienda, y su consumo, aún en mínima cantidad, provoca la muerte.

Respecto del dictamen en materia de medicina legal, que determina la ausencia de huellas de violencia en el cuerpo de la menor occisa, resuelve que la niña comió voluntariamente los alimentos preparados por su madre, situación que sólo se pudo haber dado en un ambiente de confianza para la pequeña.

Acela Lozano Jiménez, quien fuera encontrada el pasado miércoles, cuando deambulaba por las calles del municipio de Coroneo, Guanajuato, mantuvo una narración lógica y coherente respecto de los hechos previos y posteriores al evento donde perdió la vida su hija.

Su declaración la rindió en presencia de su abogado defensor, dado que el reporte en materias de Psiquiatría y Psicología, practicado por los especialistas, determinó que el cuadro depresivo que padece no afecta su capacidad de juicio para distinguir entre lo bueno y lo malo. Incluso, la mujer puede manejar adecuadamente su vida y darse cuenta de las implicaciones legales y morales de sus actos.

Alrededor de las 15:30 horas de ayer, la mujer fue enviada al Centro de Readaptación Social de San José el Alto para quedar en manos de un Juez de Primera Instancia Penal como probable responsable del delito de homicidio doloso calificado, cometido en agravio de su hija.

Acela podría alcanzar una pena de hasta 50 años en prisión y dependiendo de la determinación del Juez de la causa, podría seguir bajo tratamiento psicológico para valorar su situación emocional.