Suplemento
Reposicionar al mercado porcícola
Exportar 60 mil toneladas a China, es el siguiente paso. Foto: OEM-Informex
El Sol de México
13 de junio de 2009


Redacción El Sol del Campo

La oportunidad de exportar la carne de cerdo a China, país que consume 60 mil toneladas diarias de ese producto, cantidad similar a la que los porcicultores mexicanos exportan al año (68 mil toneladas), se vio en peligro de no concretarse por la equivocada designación para la influenza que finalmente se denominó A H1N1. Sin embargo, una vez superado el problema, el reto es concluir los trámites para lograrlo.

La dimensión e importancia de ese mercado asiático lo constata un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el cual refiere que China consumió 51 millones de toneladas métricas de carne de cerdo en el 2006, aproximadamente la mitad del consumo total de ese producto a nivel mundial.

Tal consumo se explica por el número de habitantes: China e India son "los colosos" de la población del mundo, entre ambos tienen casi el 40 de la humanidad; China con mil 330 millones e India justo atrás con mil 147 millones.

La doctora María de Lourdes Alonso Spilsbury, profesora-investigadora del Departamento de Producción Agrícola y Animal de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), consideró que la comercialización con China estaba a punto de establecerse, una vez que en enero del presente año México fue declarado libre de fiebre porcina clásica por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, lo que implicaba la apertura de otros mercados, entre ellos China, pero la denominación errada a la influenza afectó dicha posibilidad.

Además, se impactó el ingreso económico de alrededor de tres mil familias y la no comercialización de aproximadamente 108 mil toneladas de este producto, al tiempo que se interrumpieron momentáneamente las gestiones que los productores mexicanos llevan a cabo para abastecer de esa especie a otros países, lo que significaría incrementar la producción en 300 mil toneladas.

La especialista en Ecodesarrollo de la Producción Animal, principalmente en cerdos, expuso que el sector porcícola mexicano emerge de una crítica situación debido al alza de insumos, las importaciones que desplazaron la producción nacional, la caída del precio en los últimos años y el incremento en los costos de producción, al derivar los granos a la producción de etanol.

Debido al brote de influenza, cuyo origen se atribuyó erróneamente al cerdo, el consumo de la carne de este animal se desplomó dado el impacto psicológico que se generó, lo que dio lugar a que el precio del kilo de cerdo en pie cayera de 20 a 17 pesos, con la expectativa de continuar a la baja hasta llegar a 13 pesos.

Esto -afirmó Alonso Spilsbury- representa una merma considerable para el sector porcicultor, que tan sólo en la capital del país perdió más de 700 mil pesos diarios y a nivel nacional superó los mil millones de pesos.

Otro problema fue la falta de capacidad de almacenamiento en nuestro país, ya que produce unas 100 mil toneladas de cerdo al mes, pero sólo tiene espacio para guardar aproximadamente cinco mil toneladas.

Al 28 de abril se encontraban disponibles para la venta, sin comprador, 300 mil cerdos y cada día de restricción de comercialización, por efecto de la campaña mediática de desprestigio, significó 50 mil cerdos estacionados en las granjas mexicanas.

Esa presión sanitaria secundaria en corrales sobresaturados y con una elevada densidad de kilogramos de cerdo por corral y por espacio cúbico de las instalaciones, los convierte en blanco fácil de enfermedades.

La investigadora corroboró que no hay bases científicas que señalen que el consumo de carne de cerdo o sus productos transmitan el virus de la influenza al hombre, y que mientras en el mundo se habla de "influenza porcina", los cerdos permanecen sin enfermarse.

Sugirió que, tal vez, la estructura de la población animal tendrá que modificarse, retornando a unidades pequeñas que eviten la magnificación de problemas sanitarios propios de las grandes concentraciones ganaderas.