Suplemento
Epidemias sobre la humanidad
El académico manifestó que las epidemias son amenazas que pesan sobre la humanidad en promedio cada 10 años. Foto: El Sol de México
El Sol de México
13 de junio de 2009
En promedio, cada diez años ocurren
Ciudad de México.- En el siglo XX se registraron cinco pandemias de influenza documentadas: en 1900, 1918, 1957, 1968 y 1977. De ellas, la influenza española, que surgió en 1918, fue clasificada como H1N1 y en su primera aparición produjo la muerte de entre 20 y 40 millones de personas en el mundo; por fortuna, la cepa actual de H1N1 no es la misma, ha sufrido pequeños cambios y no es tan letal, afirmó el doctor Jaime Bustos Martínez.
Como profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y experto en Virología y Biología Molecular, explicó que el virus de la influenza tiene mutaciones continuas y no es posible erradicarlo, por lo que deberá convivirse con él y formular los antivirales y vacunas que puedan prevenir una pandemia.
El académico del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco manifestó que las epidemias son amenazas que pesan sobre la humanidad en promedio cada 10 años, periodo en el que el virus tiene variaciones antigénicas que producen una nueva cepa.
Recordó que sólo ha sido posible erradicar la viruela en el mundo con la vacunación de la población internacional y en lo que respecta al virus de la influenza A H1N1, sería necesario vacunar no sólo a los seres humanos, sino también a mamíferos y aves, lo que es una "empresa imposible".
En el futuro deberá mantenerse una vigilancia epidemiológica constante y estricta, tanto con éste como con otros agentes infecciosos, para detectar en forma inmediata cuadros anormales en personas infectadas y establecer mecanismos y protocolos técnicos de identificación del virus en el sistema de salud.
Bustos Martínez destacó que las modificaciones del virus se producen con una frecuencia aproximada de 10 años, por lo que cada década existe la posibilidad de una pandemia en el mundo; los cambios pequeños, es decir, las variaciones o mutaciones puntuales, son los que provocan las epidemias locales.
El virus de la influenza tiene una gran capacidad para mutar porque posee una cadena segmentada en ocho partes de Ácido Ribonucleico (ARN), que facilita los intercambios cuando el germen se replica.
La advertencia es que si logran encontrarse dos virus de influenza, de un humano y ave o cerdo, dentro de un mismo huésped, en el momento que éste replique pueden darse arreglos en estos segmentos que generen uno nuevo por intercambio de genoma animal y humano.
A partir de estos cambios pueden crearse nuevas cepas virales, que se conocen como variaciones antigénicas. El virus de la influenza tiene dos proteínas principales para infectar a las células: la hemaglutinina (HA, de la que se conocen 16 tipos y subtipos) y la neuraminidasa (NA, de la que se identifican nueve subtipos).
Las muertes registradas durante la contingencia reciente han sido pocas, pero falta explicar por qué el más alto número de defunciones sólo se dio en México. Por ahora, los antivirales que funcionan para curar la influenza A y B, que se generaron para atacar al virus de la influenza aviar H5N1 y que inhiben la proteína neuraminidasa, con la que el germen ataca a las células, es eficaz en la terapia de la influenza A H1N1.
Sin embargo, recomienda que deben preverse nuevas mutaciones que hagan a esas cepas resistentes a los antivirales mencionados, por lo cual la urgencia de generar en este año eficaces vacunas para esta cepa en particular.
Por otro lado, mencionó que es importante conocer el sitio exacto donde se originó esta nueva cepa, pues la información es de relevancia científica para identificar los cambios en el virus y el periodo entre una y otra mutación, conocimiento que servirá para manejar estos brotes.
Como profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y experto en Virología y Biología Molecular, explicó que el virus de la influenza tiene mutaciones continuas y no es posible erradicarlo, por lo que deberá convivirse con él y formular los antivirales y vacunas que puedan prevenir una pandemia.
El académico del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco manifestó que las epidemias son amenazas que pesan sobre la humanidad en promedio cada 10 años, periodo en el que el virus tiene variaciones antigénicas que producen una nueva cepa.
Recordó que sólo ha sido posible erradicar la viruela en el mundo con la vacunación de la población internacional y en lo que respecta al virus de la influenza A H1N1, sería necesario vacunar no sólo a los seres humanos, sino también a mamíferos y aves, lo que es una "empresa imposible".
En el futuro deberá mantenerse una vigilancia epidemiológica constante y estricta, tanto con éste como con otros agentes infecciosos, para detectar en forma inmediata cuadros anormales en personas infectadas y establecer mecanismos y protocolos técnicos de identificación del virus en el sistema de salud.
Bustos Martínez destacó que las modificaciones del virus se producen con una frecuencia aproximada de 10 años, por lo que cada década existe la posibilidad de una pandemia en el mundo; los cambios pequeños, es decir, las variaciones o mutaciones puntuales, son los que provocan las epidemias locales.
El virus de la influenza tiene una gran capacidad para mutar porque posee una cadena segmentada en ocho partes de Ácido Ribonucleico (ARN), que facilita los intercambios cuando el germen se replica.
La advertencia es que si logran encontrarse dos virus de influenza, de un humano y ave o cerdo, dentro de un mismo huésped, en el momento que éste replique pueden darse arreglos en estos segmentos que generen uno nuevo por intercambio de genoma animal y humano.
A partir de estos cambios pueden crearse nuevas cepas virales, que se conocen como variaciones antigénicas. El virus de la influenza tiene dos proteínas principales para infectar a las células: la hemaglutinina (HA, de la que se conocen 16 tipos y subtipos) y la neuraminidasa (NA, de la que se identifican nueve subtipos).
Las muertes registradas durante la contingencia reciente han sido pocas, pero falta explicar por qué el más alto número de defunciones sólo se dio en México. Por ahora, los antivirales que funcionan para curar la influenza A y B, que se generaron para atacar al virus de la influenza aviar H5N1 y que inhiben la proteína neuraminidasa, con la que el germen ataca a las células, es eficaz en la terapia de la influenza A H1N1.
Sin embargo, recomienda que deben preverse nuevas mutaciones que hagan a esas cepas resistentes a los antivirales mencionados, por lo cual la urgencia de generar en este año eficaces vacunas para esta cepa en particular.
Por otro lado, mencionó que es importante conocer el sitio exacto donde se originó esta nueva cepa, pues la información es de relevancia científica para identificar los cambios en el virus y el periodo entre una y otra mutación, conocimiento que servirá para manejar estos brotes.