Opinión / Columna
 
Feng Shui 
El Feng shui y la armonía
Diario del Sur
19 de abril de 2012

  Por Alma Primavera Zatarain González (gmdc)

Todo lo que nos rodea es energía, desde lo más sólido hasta lo más sutil son partículas en vibración constante. Estamos rodeados de un hábitat visible y uno invisible. Nuestro hábitat visible lo percibimos a través de los sentidos, y el hábitat invisible lo percibimos principalmente a través de las emociones... ¿Como me siento yo aquí? ¿Estoy a gusto verdaderamente? ¿Este lugar me transmite paz? ¿Me siento inquieta e incomoda en él?

La energía del medio ambiente donde vivimos o trabajamos, se funde con nuestra energía personal o Chi interior. Ella entra a nuestro cuerpo por medio de los Chakras y a través de los Meridianos llega a nuestra sangre y se transforma en alimento para nuestras células. A su vez, nuestros pensamientos y emociones, que también son manifestaciones de la energía, afectan al Chi del medio ambiente. Hay un intercambio constante entre las energías que nos rodean y nuestro Chi personal. Por lo tanto nuestra casa no es el lugar donde vivimos solamente, forma parte de nosotros mismos. Es el reflejo de lo que somos y de lo que sentimos. Esta es la base del Feng Shui.

Debemos saber que el flujo de la energía positiva o Chi, se desplaza en forma de ondas y suavemente, describiendo curvas. Debe estar siempre en movimiento. Es vigoroso, poderoso y vibrante y transmite esa fuerza a la persona que la recibe .Reposa en lugares tranquilos, donde hay agua limpia, donde hay plantas sanas, y se va deslizando en los ambientes saludables donde hay equilibrio, armonía en las formas y en los colores... (Que también son manifestaciones de la energía).

Cuando el ambiente es húmedo, demasiado cálido o muy seco, la energía se corrompe, en los rincones, se estanca, y se transforma en energía hostil, las formas angulosas, los ángulos rectos, las esquinas salientes, cambian el rumbo del Chi, que comienza a desplazarse con mucha rapidez y en línea recta y se transforma en energía letal o Sha Chi.

La mayoría de nuestros problemas en el trabajo, mala salud y enfermedades, rupturas familiares, desastres económicos etc., son causados por la presencia de Sha chi o energía negativa en nuestra casa o ambiente de trabajo.

El Feng Shui detecta, destruye, desvía, evita o transforma ese Sha Chi. Su finalidad en mantener el flujo energético positivo o Chi, el mayor tiempo posible, en el ambiente, ayudándolo en su trayectoria curvilínea y suave, utilizando armonizadores, como son las plantas, luces, espejos, móviles de sonido, biombos, etc.

A las energías positivas que tenemos a nuestro alrededor el Feng Shui, las estimula y las potencia, para incrementar en nuestra vida, la prosperidad, el conocimiento intelectual y espiritual, nuestras relaciones laborales o familiares, nuestra creatividad, y mejorar nuestra profesión para que tengamos una vida plena, agradable y armoniosa.

El equilibrio entre el Yin y el Yang, las dos polaridades, las dos fuerzas opuestas, donde una genera a la otra (luego del día viene la noche, después del invierno el verano, la luz le sigue a la oscuridad), es otro de los conceptos básicos que utiliza el Feng Shui. Para equilibrar las fuerzas energéticas de un lugar debe existir un equilibrio entre el Yin y el Yang. Hay espacios más Yang que otros, como la sala de estar de nuestra casa, donde hacemos nuestra vida social, una oficina, un local comercial etc. y hay lugares donde debe predominar la energía Yin, como son los dormitorios, zonas de estudio, lugares de mayor recogimiento. El secreto está en conseguir la dosis exacta de una u otra dentro de un espacio, según las características de cada uno, para lograr el equilibrio y la armonía.

En definitiva, una vez estudiados todos estos aspectos, tendremos los elementos necesarios para hacer cambios en nuestra casa u oficina.

Es importante señalar que detrás de estos cambios debe haber una intención, para que ello tenga mayor fuerza. Si eso se cumple, sentiremos los efectos de un buen Feng Shui casi de inmediato.

La salud es un bien que consiste en proporción y en armonía de cosas diferentes y es como una música concertada que hacen entre sí los humores del cuerpo. La parte de nuestro cuerpo más sana, es la que más se ejercita.

¡Con amor siempre!


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas