Comunidad y cultura
Retoma exposición los ideales del movimiento chicano
Organización Editorial Mexicana
14 de octubre de 2008

DPA

Ciudad de México.- El Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), la migración, la identidad cultural y la globalización son algunos temas que abordará la muestra "Apariciones fantasmales - Arte después del movimiento chicano" que abrirá el 16 próximo en el Museo Rufino Tamayo.

En ella, más de 32 artistas estadounidenses de origen mexicano hacen una crítica política con el arte a través de videos, instalaciones, fotos y pinturas.

La muestra, proveniente del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, "ofrece un contexto del legado chicano que sirve como referente para las generaciones jóvenes que han surgido en los últimos 20 años", dijo en conferencia de prensa la curadora Rita González.

Ante las injusticias sociales y la falta de reconocimiento cultural la comunidad mexicano-estadounidense inició en los años 70 una lucha en favor de los derechos civiles llamada movimiento chicano, el cual también involucró al arte.

Los chicanos usaron las calles, los muros y sus rincones como medio de expresión artístico-social. Según los organizadores, la diferencia de esta exposición, que toma su nombre de aquella "invisibilidad" que sufrió la población mexicano-estadounidense, es que los artistas participantes llevan ahora sus creaciones a un museo.

La fotógrafa Delilah Montoya recopiló imágenes de los objetos que los inmigrantes ilegales dejan a su paso por el desierto de Arizona, en tanto Gary Garay fabricó una escultura de Malverde, el santo de los narcotraficantes, no reconocido por la Iglesia Católica.

En "un homenaje a los obreros mexicanos", Margarita Cabrera elaboró un sedán Volkswagen con vinilo y partes de un auto original y tituló su obra "Vocho".

Cabrera relató que cuando el TLCAN entró en vigor cerraron muchas fábricas de textiles de El Paso, Texas, donde reside. "Para hacer esta pieza entrevisté y contraté a varios de los desempleados".

Apariciones fantasmales, que concluirá en enero de 2009, también contiene instalaciones como una habitación oculta hecha de talavera, donde el artista Eduardo Sarabia plasmó, entre otras cosas, una experiencia personal.