Tapachula
Ejército de niños "canguros" deambula por la ciudad
Muchos de los "canguritos" son explotados por otras personas.
Muchos de ellos son explotados
Diario del Sur
21 de noviembre de 2009

Rubén Zúñiga

* Vienen a Chiapas en busca de unos pesos para comer; en Guatemala no encuentran trabajo



Decenas de niños guatemaltecos y ahora hasta niñas, han invadido las calles de la ciudad con la venta de dulces y cigarros.

Impunemente, muchos de los menores de edad son explotados por guatemaltecos que llevan más tiempo en la ciudad y que ponen a trabajar a los niños, que en muchas ocasiones son sus mismos parientes.

Aunque las autoridades federales han prohibido la venta al menudeo de cigarrillos, vendedores de dulces en Tapachula conocidos como "chicleritos o canguritos", aún comercializan el tabaco. Además, ahora mujeres -en especial niñas y adolescentes- han comenzado a vender dulces, tarea realizada generalmente por hombres y niños.

En las principales calles de Tapachula, como el centro y las inmediaciones de los mercados, es donde más se observa la presencia de los "canguritos", que ofrecen los cigarrillos a dos pesos con 50 centavos.

Uno de los chiquillos dedicados a la venta de dulces, conversó con el reportero y hasta permitió que tomara algunas fotografías mientras charlaban; el infante de escasos 12 años de edad, dijo responder al nombre de "Chema" y comentó que vive en una comunidad cercana a Retalhuleu, Guatemala.

El pequeño entrevistado agregó que vino a Tapachula a trabajar, ya que en su país es difícil conseguir un empleo bien pagado. Al preguntarle si los dulces y cigarros que venden son un negocio propio, bajó la mirada y aseguró que la caja de madera con los dulces eran de él; aseguró que no trabajan para ninguna persona, aunque mencionó que algunos de sus compañeros trabajan con sus tíos que llegaron a Tapachula con anterioridad.

El menor de edad dijo que al menos su jornada de trabajo empieza desde la mañana hasta la noche, que es cuando llega un cuarto que comparte con varios de sus paisanos en la colonia Obrera; reveló que no le gusta trabajar por las noches, esto porque los borrachos son los principales clientes y en varias ocasiones no le han pagado los dulces o los cigarros.

Asimismo, agregó que le tiene mucho miedo a los policías municipales, a quienes refirió como "munis", esto porque en ocasiones los mismos uniformados al realizarse una revisión le han robado su dinero.

Por otra parte, al preguntarle sobre su familia, comentó que aún vive en Guatemala; pero al cuestionarlo sobre las mujeres que ahora trabajan como vendedores de dulces, declaró: "no sé, yo sólo veo que venden y ya".

Cabe destacar, que en varias ocasiones Diario del Sur encontró a la misma joven de rasgos indígenas, quien llevaba una gorra para protegerse de los rayos del sol; sin embargo, la chica nunca emitió palabra alguna, pues al parecer sólo hablan algún dialecto de su tierra y sólo se limitó a esconderse y perderse entre la gente.