Chiapas
Damnificados desalojan predio frente a unidad deportiva
Después de un diálogo con el delegado de gobierno, las personas accedieron a abandonar el predio invadido. Foto: Diario del Sur.

Todo fue un engaño
Diario del Sur
5 de noviembre de 2009

Lorena Wilder Hernández

Huixtla, Chiapas.- Después de que presuntos damnificados invadieran terrenos ubicados frente a la unidad deportiva de esta localidad, donde se dedicaron a limpiar el terreno y a medir lotes para las futuras casas, al mediodía de ayer miércoles fueron desalojados en forma pacífica después de un diálogo con el Delegado de Gobierno Carlos Avendaño Nagaya.

Como se recordará en la edición del martes se dio a conocer a través del Decano del Periodismo en Chiapas que un grupo de campesinos, al parecer damnificados de "Stan" invadieron siete hectáreas de terreno perteneciente al fraccionamiento Vida Mejor, ubicado frente a la unidad deportiva, bajo el argumento que había sido el propio Instituto Nacional de la Vivienda (INVI) quien se los donó; sin embargo, la mañana de ayer arribaron al lugar los representantes de dicho instituto acompañados del Delegado de Gobierno para desmentir estas acciones ante las familias que se dejaron engañar por sus líderes, quienes no tuvieron cómo identificarse; uno dijo de ellos se llamaba Jorge, mientras que el otro sólo dijo apellidarse Ancheyta.

Cabe mencionar que las familias que habían invadido el terreno oficialmente llamado Santa Ana, están adheridas a varios grupos que obviamente no cuentan con una vivienda, pues en otras ocasiones han invadido terrenos federales como lo hicieron hace un año a un costado de las vías del ferrocarril.

Dichas familias, bajo el engaño de sus líderes, comenzaron a hacer labores de limpieza quitando los matorrales que cubrían el terreno, además de que les otorgaron espacios correspondientes a una medida de ocho por veinte metros, realizando también trazos de calles.

Ayer por la mañana, al notar la presencia de los funcionarios y de los cuerpos policiacos, así como de los medios de comunicación, los invasores se pusieron totalmente agresivos amenazando con palos y armas blancas al Delegado de Gobierno, así como evitaron el filme de uno de los camarógrafos de la prensa y todo tipo de fotografías que los reporteros pretendían tomar en labor de su trabajo.

Seguidamente y mediante un diálogo entre las familias invasoras y el Delegado de Gobierno accedieron a trasladarse a las oficinas de la delegación donde líderes y gobierno a través de una minuta aceptaron por el momento el desalojo de manera voluntaria.