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Tapachula
Las manos de Jesús en Tapachula
Manolo toma cocos secos y hace figuras de animales en 15 ó 25 minutos.
El artista crea gráciles figuras con cocos
Diario del Sur
2 de noviembre de 2009
Rubén Zúñiga
* Quienes más pagan por sus obras son los extranjeros de los Cruceros A sus más de 40 años de edad, Jesús Manuel Rodríguez Hernández aprendió a tallar figuras con coco, tales como aves, monos y flores. El artesano abrió las puertas de su taller a Diario del Sur, donde varios cocos secos se encontraban en el piso; expresó, que luego de vivir un tiempo en los Estados Unidos regresó a la localidad y comenzó a trabajar con el coco, esto luego que dos personas le enseñaran a manejar con técnica y agilidad el cuchillo para hacer sus animales de coco. Los changos, con sombrero y corazones al frente, son de las figuras más solicitadas, al igual que un delfín de coco, tucanes, cobras, flores, quetzales, ardillas, balones, búhos, entre otras figuras. Rodríguez Hernández invierte alrededor de 15 a 25 minutos para hacer alguna figura en coco; las más solicitadas son los changuitos y las flores. El artesano, mejor conocido como Manolo, comentó que "yo veo los cocos y me imagino en qué los puedo convertir y así he hecho tucanes, ardillas, cocodrilos, ranas, búhos, elefantes, cobras, garzas, bueno, un montón de figuras". Asimismo relató, que comenzó a trabajar el coco aquí en Tapachula; sin embargo, se destacó por hacer figuras comunes. El darle forma a un coco no es fácil, se necesita práctica, una lima y varios cuchillos afilados; Manolo afila los cuchillos por lo menos dos veces mientras trabaja con un coco. Agregó el entrevistado que es el fruto se tiene que trabajar cuando está seco, así la cáscara se desprende con mayor facilidad, la carnaza, madera y el agua en ocasiones se tiran; el agua y la carnaza por lo general la consumen con sus familiares y amigos. Ante la cámara de Diario del Sur, Manolo agarró un coco para hacer un delfín con el fruto; comenzó a quitar los excesos de cáscara, llegó hasta el hueso, no sin antes darle forma a la madera, rompió parte de la cáscara que protege la carnaza y extrajo el agua. El artesano dio a conocer que "hay siempre que quitarle la carnaza y el agua al coco, porque sino lo haces, sale la plantita, nace y sigue su crecimiento normal". Por otra parte dijo, que para hacer la forma del delfín primero dio forma al coco, luego tomó tres trozos de la cáscara del coco para formar las aletas del mamífero. Dijo que para hacer algunas de las figuras como las flores, los cocodrilos y las cobras, tiene que utilizar en ocasiones dos cocos; en el caso de las flores, corta en tiras la corteza de coco, al reunir una cantidad adecuada, comienza a delinear el trozo, forma puntas y luego les da forma para que parezcan hojas. Corta la base del coco, luego hace una incisión en toda la orilla, ahí pone pegamento y comienza a colocar una por una las hojas. Mientras el pegamento se seca, corta tres palos y les hace una punta, los entierra en un coco previamente pelado. Los palos serán el tallo de las flores y también llevan hojas. Mientras que para hacer quetzales o tucanes, utilizan dos o tres cocos para hacer el cuerpo de las aves, toma los cocos más pequeños y delgados; la cabeza y picos las forma de ramas y de corteza de coco, previamente cortadas con un cuchillo. El hábil artesano reveló que las figuras de cocos son atractivas para los turistas, en especial en la temporada de Cruceros; sin embargo, varios son los tapachultecos que adquieren esas piezas. Mencionó, que hasta el momento ha realizado varias figuras, sin embargo, las más complicadas han sido los cocodrilos y las aves. Para concluir, el entrevistado dijo que esta actividad le permite sobrevivir, trabajo que mencionó no cambiará por nada, pues "es una satisfacción que me da cuando la gente se sorprenda al ver una ardilla en coco, un delfín y lo mejor, que te paguen por ese trabajo", concluyó. |
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