Opinión
Travesías fragmentadas
El plantón verbenero en la Emiliana de Zubeldía y la Convención Nacional Democrática

Cambio Sonora
16 de septiembre de 2006

Por: Jesús Armando Haro*

Dice José Martí, "Los sueños de las mujeres y de los hombres de hoy serán las realidades de mañana".

Hacía mucho tiempo que no veíamos en Hermosillo un movimiento como el plantón verbenero, que desde el 28 de agosto se ha instalado en la Plaza Emiliana de Zubeldía. Heredero del plantón que durante semanas custodió las boletas electorales en las sedes de los Distritos Electorales III y V, el objetivo fundamental de este movimiento político y ciudadano ha sido, sin duda, luchar contra la proverbial indiferencia de los sonorenses hacia temas políticos progresistas y manifestaciones de cultura alternativa, teniendo inicialmente como pretexto la protesta contra el más reciente fraude electoral y recientemente, la promoción de la Convención Nacional Democrática (CND) convocada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para hoy en el Zócalo del Distrito Federal.

Probablemente, lo que este movimiento representa, especialmente si consideramos que movimientos similares se están en estos momentos replicando a lo largo y ancho de este país, es que constituye uno de los muchos saldos positivos que están confrontando pacíficamente la negativa de la derecha a entregar el poder; no solamente por el contubernio de ciertos empresarios y políticos de distintos partidos, sino también de organismos copulares de variado signo, donde destacan por su influencia los medios de comunicación hegemónicos. A contrapelo, el movimiento de resistencia está logrando fomentar la participación ciudadana, la reflexión, el diálogo y el debate, como nunca se había visto en muchas décadas, prometiendo una revitalización que parece fundacional de una nueva cultura política de alcance nacional. En Sonora también la resistencia civil que se ha ido conformando, lejos de mermar parece progresar en su brío, siendo un hecho inédito en un estado tradicionalmente conservador en lo económico, lo político y lo cultural. Y para demostrarlo basta asomarse por las tardes, especialmente los sábados y los domingos, a la ahora festiva Plaza Zubeldía, para presenciar las Jornadas Culturales por la Democracia que allí se ejemplifican.

En reciente edición, la del pasado fin de semana, la Plaza se llenó el sábado desde temprano con simpatizantes del movimiento de variada edad y sino. No faltaban banderas alusivas al fraude electoral, carteles para repartir ("Todos somos AMLO", decían), moños tricolores en las solapas y también camisetas grises o negras portando provocativas leyendas ("Calderón no es mi presidente"). Niños y jóvenes, adultos y mayores, convivieron esa tarde unidos por un ánimo común y un espíritu particular: el de saberse excepcionales en un desierto de conciencias arrulladas en el ensueño mediatizador de Televisa y TV-Azteca, compartiendo la aspiración legítima de todos los justos: que la democracia, la justicia y también la equidad tengan al menos una esperanza de fraguarse. La complicidad de estar a contracorriente de la indiferencia mayoritaria, en el orgullo y la dignidad de la civilidad ("Es un honor estar con Obrador"), parecía ser la bandera que hermanaba a los múltiples asistentes, en una verbena florida en las que no faltaron los saludos y abrazos solidarios, como tampoco los raspados de ciruela, las aguas de jamaica o el elote desgranado con mantequilla y crema allí compartidos, aderezado todo con un variado inventario de música grabada y en vivo: nueva trova, bossa nova, rock progresivo, salsa, jarabes y sones de Jalisco y hasta ska, que se sucedieron entre imágenes proyectadas del plantón capitalino de Reforma. Una tarde bastante insólita en nuestro medio.

El domingo se realizó la Asamblea Municipal para planear la participación de delegados hermosillenses en la CND. Mucho asombró la nutrida concurrencia de una variopinta de más de 250 personas, quienes debatieron y votaron diversas posiciones sobre el futuro del movimiento nacional de resistencia, siendo una cuestión intensamente ventilada el papel que debería tener la figura de López Obrador a partir de la CND. Si bien la postura que reclama la presidencia legítima para AMLO fue bastante argumentada, al parecer una opinión alternativa pareció tener similares expectativas: la de nombrar a López Obrador como Jefe de un Gobierno en Resistencia itinerante de signo ciudadano, opositor y vigilante de las acciones de gobierno en sus tres niveles. Para discutirlo, algunos hermosillenses emanados de esta Asamblea asisten en estos momentos como delegados a la Convención en el Zócalo capitalino, donde habrán de votarse este y otros resolutivos, entre los que destaca la posibilidad de un nuevo Constituyente. Desde aquí saludamos su honrosa e histórica representación.

*Profesor-investigador del Programa Salud y Sociedad

El Colegio de Sonora


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