Opinión
Por Correo Electrónico
Las bolas del engrudo

ESTO
31 de octubre de 2007

El presidente Felipe Calderón, en los primeros nueve meses de lo que será un largo sexenio, ha acumulado una larga lista de tribulaciones, unas leves y otras severas.

La más reciente reveló la falta de oficio político de sus colaboradores, quienes se hicieron bolas con la llamada "iniciativa Mérida", antes conocido como Plan México, para que nuestro país y los Estados Unidos unan sus esfuerzos en la lucha en contra del crimen organizado y el narcotráfico.

La iniciativa se enredó en el tema de los dineros. El embajador mexicano en los Estados Unidos, Arturo Sarukhán, anunció 7 mil millones como aportación mexicana en el proyecto. George Bush sólo pondría mil 500 millones en tres abonos anuales.

El secretario Agustín Carstens afirmó desconocer dicha partida y no saber de dónde van a salir los dólares para ese programa. Nadie sabe y nadie supo.

Los focos rojos se prendieron en Los Pinos. La canciller Patricia Espinosa, quien había tenido en secreto el programa, sólo amplió las dudas. No es ni acuerdo ni tratado, es un compromiso político, por lo que no se requiere la autorización del Senado. No se pactó en secreto, sino con discreción.

No será sólo para combatir al narco, sino también para detectar terroristas que quieran atentar contra los Estados Unidos. Y que no hay condiciones de los Estados Unidos para aportar sus dólares. Sus explicaciones confundieron más a los oyentes.

Ante la variedad de ocurrencias, Maximiliano Cortázar corrigió a nuestro embajador y trató de emular a Rubén Aguilar. Lo que Sarukhán quiso decir, es que esos recursos serían destinados a la seguridad nacional en los próximos tres años. Enmendó de una sola exhibición al embajador. Ni un quinto a la lucha en contra del crimen organizado. Ni hay la intención de crear una partida especial.

La confusión en el equipo calderoniano se deriva en que no hay coordinación interna ni comunicación. El citado acuerdo, compromiso, iniciativa o programa, también coincide en que Bush pidió un fondo para sustentar la transición democrática en Cuba y en la idea de obtener más recursos para sus incursiones en Irak. Y de paso vender a Calderón sus desechos de guerra.

Hasta sumar los mil 500 millones de dólares.

La novatez de la responsable de la política exterior la llevó a señalar que a pesar de la ayuda no habrá incursiones de tropas ni de agentes investigadores armados, el protagonismo del embajador hizo la revelación que la Cancillería quería mantener en secreto, y el señor de Hacienda demostró mucha prudencia, que ha de haber molestado a más de un funcionario del equipo calderoniano.

¿Lo que Arturo Sarukhan quiso decir fue que...? ¿Patricia Espinosa no conoce la existencia de agentes de la DEA y del FBI en territorio nacional?

¿Sarukhán empezará a empacar sus maletas? ¿Por qué Paty Espinosa no enteró al Senado del proyecto binacional México-Estados Unidos para la lucha en contra de la delincuencia organizada? ¿La ayuda de los Estados Unidos es desinteresada? ¿Calderón sigue los pasos de Fox?
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