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Opinión
![]() Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Rascon Banda: El dramaturgo y la leucemia
Organización Editorial Mexicana
22 de agosto de 2008
El dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda falleció a causa de la leucemia la madrugada del pasado 21 de agosto tras haber luchado durante 15 años contra el cáncer de la sangre.
La Ciudad de México ocupa el tercer lugar a nivel mundial en cuanto al mayor número de casos de leucemia, después de Costa Rica y algunas ciudades con gran número de hispanos en Estados Unidos. En abril de este año, la investigadora estadunidense Catriona Jamieson, descubrió el tratamiento contra la leucemia y así "una pequeña empresa farmacéutica asumió el gran reto de encontrar un medicamento para la rara enfermedad", mismo que ya se practica en pacientes humanos en las universidades de Stanford, Harvard y Michigan. La investigación se llevó a cabo en la Universidad de San Diego, en California, Estados Unidos, participando la empresa TargeGen, de San Diego, en un cofinanciamiento con el gobierno de California cuyo gobernador Arnold Schwarzenegger logró que fuera aprobada una ley estatal en referendo en 2004, que autoriza investigaciones médicas sobre células madre. Aquí, en la Ciudad de México, nada se atiende en relación a este mal, dedicándose el jefe de Gobierno del Distrito Federal a sus tareas políticas en búsqueda de la candidatura a la Presidencia para el 2012. En México, cada año se presentan alrededor de mil 500 casos de leucemia, "situación que se torna preocupante", asevera el especialista Raúl Cano Castellanos, presidente de la Asociación Mexicana para el Estudio de la Hematología. Rascón Banda permaneció hospitalizado durante más de ocho meses en un hospital de la Ciudad de México. Los tratamientos médicos que recibió le permitieron recuperarse y así pudo vivir unos años más. Cuando le visité en su cuarto del hospital, entre otras cosas, me comentó que, para enfrentar el mal, había tenido que disponer de todos sus ahorros y vender la mayor parte de su patrimonio: un departamento y su casa, entre otros bienes. El fruto de su trabajo acumulado durante años, patrimonio conseguido por su talento como autor y exitoso abogado. Se dirigió a mí como lo hacía habitualmente: "Maestro", y es que fui su maestro y terminé siendo su cabal discípulo. Conocí a Víctor Hugo hacia el año de 1976. El, con otra alumna, asistieron al curso que di en el Estudio de Arte Dramático que en una pequeña oficina en un edificio de Polanco habilitó el autor y director de teatro Héctor Azar. Víctor Hugo era un joven alto, robusto, de rostro fuerte y mirada inteligente e inquisitiva. Serio y con deseos de robustecer la vocación que haría de él uno de los más notables autores de la dramaturgia mexicana contemporánea y él siempre actual. En una de aquellas clases me preguntó lo que él ya sabía: "Escribir sobre los hechos inmediatos, mostrar y denunciar los males sociales y crear personajes que protagonizan nuestra historia cotidiana y pasada, ¿es un buen camino?". La respuesta afirmativa reforzó en él lo que habría de ser su temática, y que desde la primera obra escrita tres años después Voces en el umbral, se abrió paso. En esta obra, una alemana y una tarahumara exponen sus vidas que transcurren del auge a la decadencia minera. Rascón Banda nació el 6 de agosto de 1948 en Uruáchic, un pueblo minero de la sierra de Chihuahua, y pertenecía a una familia de mineros. De ahí el tema. Era su entorno y su experiencia. Es "Los Ilegales" la primera de sus obras puesta en escena en 1979. El título, por sí solo, nos informa del tema y su tratamiento. De inmediato se situó entre los autores dramáticos con conciencia social. En aquellos años, Víctor Hugo estaba sano, fuerte y optimista. Columnas anteriores
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