Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Los delfines reemplazarían a los humanos
Organización Editorial Mexicana
7 de noviembre de 2009

  La madre enseña a sus crías a usar herramientas cubriendo su hocico con esponjas para protegerse mientras se alimenta. Esta información sólo la transmite a sus hijas para cuando sean madres la enseñen a sus vástagos.

Esto fue descubierto en mayo de 2005 en Australia, estudiando los comportamientos de los delfines Indo-Pacífico, una de las treinta y cuatro especies que existen en los océanos, y por ello son nombrados delfines oceánicos, a diferencia de los platanistoides o delfines de río.

Habitan relativamente cerca de las costas y a menudo interactúan con el ser humano. Como otros cetáceos, utilizan los sonidos, la danza y el salto para comunicarse, orientarse y alcanzar sus presas. Poseen un sexto sentido de ecolocalización, emiten sonidos en su entorno e interpretan los ecos que generan los objetos a su alrededor.

Están estrechamente emparentados con los aripdáctilos, en especial con los hipopótamos. Se calcula que durante el Eoceno, cincuenta millones de años atrás, los ancestros de los cetáceos se refugiaban en el agua.

Son muy inteligentes, y por sus características se le entrena militarmente para detectar minas marinas, sin que el animal corra ningún riesgo de ser herido o de perder la vida.

Esto y mucho más es un delfín y su familia y todos ellos en conjunto, y así, en estos Soles, el zoólogo y divulgador científico británico Matthew Ridley asevera que si los seres humanos desapareciesen, por algún enemigo o por una enfermedad, o alguna otra causa, la inteligencia colectiva que poseen podría surgir en otra especie, probablemente los delfines.

"La posibilidad de que ello ocurra mientras estemos nosotros presentes es muy pequeña porque dominamos por completo el planeta".

Comenta Ridley: "Recién estamos comenzando a apreciar lo que implican las ideas de Darwin, no sólo para comprender la mente humana sino también nuestra sociedad y nuestra cultura".

Y sigue: "Nosotros normalmente hacemos cosas extraordinarias, como componer sinfonías o escribir libros, cosas que no pueden hacer los chimpancés y los delfines aunque tienen un gran cerebro. No es porque seamos más inteligentes que ellos, no tiene que ver con la inteligencia individual, es simplemente porque la inteligencia se ha vuelto colectiva en nuestra especie, y ello ha sido por intercambio de especializaciones".

Ridley visitó Chile a principios de octubre con motivo del seminario sobre las ideas de Darwin, organizado por la Fundación Ciencia y Educación, y fue ahí donde expuso sus hipótesis.

El investigador británico se formó en la Universidad de Oxford, en Inglaterra, y ofrece ejemplos: "Yo no sé cómo hacer un lápiz. Nadie sabe. Incluso ni siquiera el presidente de la compañía que los fabrica. Porque él no sabe cómo manejar la perforadora que permite sacar petróleo, tampoco conoce cómo refinarlo y transformarlo en el plástico del que está hecho el envase del lápiz".

Está hecho, prosiguió el científico, "con la ayuda de un millón de cerebros diferentes, todos compartiendo su conocimiento. La inteligencia humana se hizo colectiva y permitió nuestro despegue ecológico que nos hizo la especie dominante en el planeta hace aproximadamente unos diez mil años. Somos la primera especie en 4 mil millones de años en leer y comprender dónde estamos y para dónde vamos, especialmente tras de leer la receta oculta en los genes".

Es Flipper el delfín más famoso que ha existido, y era hembra y su nombre era Mitzy. Falleció en 1972, a la edad de 14 años, de un ataque al corazón y fue enterrada debajo de la estatua que se erigió a una madre delfín con su hijo, en el patio del Centro de Investigación de Delfines, en una isla subtropical llamada Grassy Key, en Florida, dedicado al estudio y educación de delfines.
 
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