Opinión / Columna
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Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Hitler, su eterna juventud
Organización Editorial Mexicana
6 de noviembre de 2009
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Sí pretendió el doctor personal de Adolfo Hitler, Karl Brandt, que acompañó al Fuhrer a partir de mediados de la década de los treinta, hacerle un tratamiento para mantenerlo joven "eternamente". Brandt fue destituido por Martín Bormann, en octubre de 1944, y los norteamericanos lo ahorcaron en 1947, por su participación en el planteamiento de la eutanasia.
Según Brandt "Hitler deseaba que los ochenta mil enfermos permanentemente hospitalizados fueran eliminados silenciosamente, ya que él necesitaba esas camas para los heridos de las próximas campañas".
Hitler firmó la orden concediendo al doctor Brandt "darles una muerte piadosa, después de haber efectuado el más crítico examen de su estado de salud".
El otro médico personal de Hitler, el profesor Theo Morell, fue capaz de curarle cierta afección gástrica y le nombró con ese cargo en 1936, y no hizo caso de cuantos criticaron esta decisión, hasta el final. Morell y Brandt eran enemigos y se disputaban el puesto al lado de Hitler y cada uno lo sanaba de equis o zeta dolencia. Morell le administraba docenas de píldoras cuyo contenido también incluía una sustancia secreta para evitar el envejecimiento del amo.
Tanto Brandt como Morell habían sido seducidos por el médico Paúl Niehans, quien había montado una clínica en Suiza donde inyectaba células embrionarias de animales en humanos para remplazar a las viejas. La clínica se había convertido en balneario al que acudían celebridades y políticos tratando de escapar a la vejez. Después de la guerra, la clínica volvió a funcionar hasta la muerte de Niehans en 1971.
Otro fue el médico francés Charles Edouard Brown-Sequard, que se inyectaba extractos de testículos de animales en sus extremidades, lo que, según él, permitía un mejor control de la vejiga y curaba la impotencia. Charles, durante la visita de Hitler a París, tras la derrota de Francia en 1944, fue conducido ante él para que le explicara lo del "líquido testicular", en el entendido de que Hitler sólo poseía uno.
Así, en estos Soles, el investigador argentino Carlos de Nápoli, sostiene en su libro, de reciente aparición, La fórmula de la eterna juventud", que fue Brandt quien estuvo al frente de los experimentos con hormonas, llevados a cabo en el campo de exterminio de Auschwitz.
El historiador basa su hipótesis en documentos que halló en una casa de Buenos Aires donde vivió el médico Joseph Mengele cuando estuvo refugiado en Argentina.
Mengele, quien logró escapar de Alemania al concluir la guerra "Era dueño de varias propiedades y participaciones en laboratorios argentinos como socio oculto. La muerte de Mengele en Brasil fue un montaje. Los documentos que encontré fueron escritos poco antes de que el criminal apodado Ángel de la Muerte de Auschwitz, regresara a Alemania en 1959", sostuvo Nápoli.
Comentó que "uno de ellos es un memorándum dirigido a Hilda Ana Peters de Umbreit, socia y testaferro en uno de sus laboratorios argentinos. Allí describe a "Anita", como le llamaba, los pasos necesarios para obtener la fórmula de "la eterna juventud", un proceso que podía rejuvenecer a una persona entre veinte y treinta años".
En sus indagaciones, Nápoli localizó a la danesa Frieda Sorennsen "una bella septuagenaria con aspecto de mujer de 40 años", que le confesó que un tratamiento del médico Karl Vaernet, basado en aplicaciones de hormonas había remediado su infertilidad y que fue parte en Auschwitz de esas experimentaciones con hormonas, extraídas en un principio de los asesinados en los campos de concentración, que se complementaban con vitaminas, ejercicios físicos y una dieta que incluía la ingesta de jalea real.
Libro interesante el de Nápoli. Otro más en el entorno de la obsesión por Adolfo Hitler.
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