Opinión / Columna
 
Juego de palabras 
Gilberto D'Estrabau 
Tarascada en el trasero
Organización Editorial Mexicana
4 de noviembre de 2009

  El valor de la experiencia no es que evite que cometamos errores, sino que sepamos qué hacer después de cometerlos. Por ejemplo, los mexicanos cometimos recientemente dos errores de bulto. Creer que la batalla por la Ley de Ingresos para 2010 iba a ser el inicio de la Tercera Guerra Mundial, y que la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza anunciaba el Apocalipsis. Por supuesto, ambas suposiciones fueron literatura sabida, terrorismo medieval para complicar la vida, y reconociéndolo así, simplemente hemos referido ya la ex LFC y las broncas del IVA y ISR al gran tambo de pendejadas, que es la historia de estos años, y dedicado nuestros no despreciables talentos y habilidades a desactivar los nuevos desmadres, argüendes y agresiones que derrama sobre nosotros cada día una Providencia, al parecer decidida a darnos menos oportunidades de sobrevivir que un cerdo en una cocina china.

(No es pesimismo, es realismo. Luego de esta Novena Trágica -y no me refiero a los Phillies- la mayoría de nosotros seríamos incapaces de reconocer una buena noticia, aunque se nos colara entre las piernas y nos masticara las nalgas).

* LA EPIDEMIA QUE NO FUE, NO ES Y NO SERÁ

Pese a que la fortuna impía no cesa de hacernos sentir el porfiado rigor, de vez en cuando se cansa o se distrae, y creemos ver una luz al final de túnel o un tren que viene de frente. Es el caso de la influenza AH1N1 que, luego de inmortalizar al presidente Calderón como salvador de la humanidad y de acabar de darle en la madre en la economía, se desinfló y ahora está resultando lo más parecido a una diversión que se puede encontrar en este campo de concentración, al que por no faltarle nada, no le falta ni la SS.

Probablemente, usted recuerde al secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, saliendo en la tele, reportando el avance despiadado del virus que enfermaba, hospitalizaba y mataba gente a un ritmo casi igual al del crimen organizado.

Pasó el debut de la que fuera fiebre porcina hasta que el mundo dejó de importar la mercancía, cuya producción es la actividad económica más importante del estado natal del Presidente, pero nos advirtieron que la influenza era como el amor y como la gringa, viene y se va. Que regresaría con el otoño. Y así fue. O casi. Porque la influenza que volvió no es la misma que por unas semanas coaguló la ciudad más grande del planeta, cerró estadios, cines, restaurantes, escuelas y convirtió las calles en inmensos quirófanos donde las mascarillas democratizaron la medicina, y cirujanos y enfermos se mezclaron en un carnaval siniestro. Esta influenza parece diseñada por el IFE, se le ha caído el sistema y el PREP no checa.

Ahora Córdova Villalobos anuncia que sólo cinco millones de mexicanos se enfermarán. Pero que ni se van a dar cuenta porque a esta cepa sepa la fregada qué le hicieron, porque tiene menos fuerza que el PRD. Y es como toluco, buena gente: no mata, nomás taranta. ¿Y las vacunas ? En realidad, no las vamos a necesitar, pero las compraremos porque las comisiones, las comisiones de la OMS, eso es, las exigen. Pero, gracias a los esfuerzos del Gobierno federal, se logró que México sea el último en recibirlas, para que así, después de nueve mil millones sido inoculados, nos conste que no hay peligro. Ah, y ni pensar en usar cubrebocas. Dan mala imagen, y el turismo ya ha sufrido bastante con la pérdida de su secretaría.

juegodepalabras1@yahoo.com

gilbertodestrabau1.blogspot.com
 
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