Opinión / Columna
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Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
Semana Azteca
Organización Editorial Mexicana
31 de octubre de 2009
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No pueden diseñar un billete sin equivocarse, y manejan todos los del país.- Si alguien conservaba todavía una esperanza -remota, insignificante, moribunda, pero esperanza al fin- de que el actual equipo económico iba a "sacar al buey de la barranca", la monumental estupidez cometida por el Banco de México en el diseño e impresión del billete que conmemora el primer centenario de la Revolución Mexicana la cancela sin remisión. Estos mamíferos no son capaces de manejar algo tan especial y simbólico como un billete conmemorativo sin regarla. Y como ese, o más importamadrista, es el mismo cuidado que ponen con los que integran el patrimonio de la nación, pues quien se sorprenda por la cantidad y extensión de los boquetes presupuestales es más mamífero que ellos.
Aunque no hay que descartar que el "error" no sea tal, y sí algunos kilómetros cúbicos de mala leche. Fíjese usted que la equivocación ocurre precisamente en el lema que da sustento ideológico al primer movimiento social del siglo XX, y que se identifica a tal grado con los Gobiernos emanados de ese movimiento -los Gobiernos del PRI- que todos los documentos oficiales llevan "Sufragio Efectivo, no Reelección" como antefirma de cualquier funcionario federal, incluyendo al propio presidente de la República. Entonces, a un Gobierno no emanado de la Revolución, a un Gobierno emanado de la Reacción, pues el lemita debe caerle como gota de sebo en el ombligo, y desvirtuarlo con error tipográfico donde más les duele, en "Efectivo", pues es la expresión de resentimiento pueril y de venganza barata que podía esperarse de esta macoya.
"Ítem más, lo cronológico. Recuérdese que cuando los primeros esbozos y maquetas de la billetiza centenaria estaban en los restiradores de la Casa de Moneda, ésta la dirigía "La Pasionaria" de la derecha mexicana, Georgina Kessel, hoy secretaria de Energía y autora intelectual de las inminentes reformas energéticas de segunda generación anunciadas por el presidente Calderón y que serán, ya se sabe, un nuevo esfuerzo para ecualizar la salvación de la industria petrolera con la participación dominante de la iniciativa privada. "La señora Gina, dicen sus amigos, tiene un muy especial sentido del humor. Tan especial como su clase de belleza física".
Si no los conocen, son pendejos; si los conocen y no los mortifican, son corruptos.- El sainete de la semana no se dio, aunque el escenario estaba puesto y el libreto el indicado, en el Senado de la República, donde sigue debatiéndose el destino de la Ley de Ingresos. Por una vez los padres conscriptos han reconocido la importancia de su función garante del Pacto Federal, y no se han dejado llevar por tentaciones partidistas o electoreras.
Pero la comedia siempre encuentra las tablas y bufos que necesita para cumplir con su sagrado deber de castigat ridendo mores. Y esta semana nos dio un juguete cómico que a los nostálgicos les encantó con su aroma en blanco y negro.
El flaco dijo que las grandes empresas del país pagan, cuando mucho un 1.7 por ciento de impuestos. El gordo ripostó que las grandes empresas sí pagan; es más, que aportan el 35 por ciento de la recaudación.
El respetable rodando por los pasillos, descuarejingándose de risa, porque resulta que el personaje que balconea a la plutocracia y la tilda de caca y sisona (femeninos de "caco" y "sisón") es el presidente de la República -en su momento izado por esta clase a la que ahora trata como plutos y ni siquiera le da las cracias -y quien lo desmiente es su maltratado, golpeado y trizado- pero que todavía tiene arrestos para defender a sus cuadernos -secretario de Hacienda-.
Desde el fondo de la sala, una voz de ultratumba reclama:
-¿Ves en que lío nos has metido?
juegodepalabras1@yahoo.com
gilbertodestrabau1.blogspot.com
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