Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Niño de once años se gradúa en curso preuniversitario en EU
Organización Editorial Mexicana
30 de junio de 2009

  Al fin terminan las campañas electorales en las que se han gastado miles de miles de millones de pesos sólo para relevar a unos de otros predadores y parásitos de la sociedad.

En ningún otro país del mundo se autoriza tal dispendio ni siquiera las campañas políticas, y aquí sí, sí, el dispendio de tan inmenso gasto que podría ser destinado a mantener en pie las escuelas, la ciencia y la salud pública, entre otras cosas.

El próximo 5 de julio de 2009 ha de ser la fecha del Waterloo de todas estas legiones de parásitos de la sociedad. Sí.

La primera mente brillante o maravillosa que se ha registrado es la del niño Jesús, de 12 años de edad, hijo de María y José.

En el Evangelio según San Lucas, tras señalar que "Jesús había crecido en cuerpo, en sabiduría y ante la gracia de Dios, se narra el incidente que revela algo del carácter del muchacho.

A la edad de 12 años Jesús acompañó a sus progenitores a Jerusalén adonde cada año iban en peregrinación para celebrar la Pascua.

De acuerdo con las leyes judías, los varones deberían acudir tres veces al año a la Ciudad Santa a celebrar las festividades del Templo.

Por la edad que entonces tenía Jesús era considerado como "hijo de la Ley", y se esperaba que asistiera a dichas festividades.

A la hora de emprender el viaje de regreso Jesús se quedó en la ciudad "sin decir nada a sus padres, por lo que ellos supusieron que marchaba entre la muchedumbre de peregrinos".

Poco después de un día de viaje notaron su ausencia y regresaron a Jerusalén. Tras tres días de búsqueda por fin lo encontraron en el Templo, sentado ante los maestros de la Torá, a quienes interrogaba y luego respondía sus preguntas "con una sapiencia excepcional para su edad".

Pese a su corta edad, Jesús ya estaba compenetrado en el estudio de las Escrituras y podía conversar, con conocimiento de causa, con los eruditos.

Una mente brillante, sí.

El caso que dio origen a la calificación es el de John Forbes Nash quien nació en Bluefield Sanatorium, Texas, el 13 de junio de 1928 y fue bautizado en la iglesia Episcopaliana.

A los 12 años dedicaba mucho tiempo en su casa a hacer experimentos científicos en su habitación, y a los catorce empezó a mostrar interés por las matemáticas, y a los 17 años ganó una beca en el concurso George Washington y entró en junio de 1945 en el Carnegie Institute of Technology, hoy Carnegie-Mellon University y se licenció en matemáticas tres años después.

En esas padeció una grave enfermedad mental que lo convertía en un paranoico y pasó varios años hospitalizado en sanatorios psiquiátricos.

En 1949 mientras se preparaba para el doctorado, escribió el artículo por el cual sería premiado cinco décadas después con el Premio Nobel, en 1994.

Otra mente brillante, a quien no se le otorgó la nombradía y si el de genio, uno de los más grandes de la historia, es Thomas Alva Edison, quien a los 10 años de edad instaló en el sótano de su casa su laboratorio experimental en el que construyó un telégrafo doméstico e hizo experimentos con la electricidad. A Edison no se le concedió Premio Nobel ninguno.

Así estas mentes brillantes o maravillosas, en estos Soles, Moshe Kai Cavalin, niño de 11 años de edad, experto en artes marciales y futuro astrofísico, se ha graduado con honores en un curso de preparación para estudios superiores y universitarios en un centro educativo de Los Ángeles, California, Estados Unidos.

Kai Cavalin, hijo único de madre taiwanesa y padre israelí, será tutor de algunos de sus compañeros de clase, de entre 19 a 20 años, en matemáticas y ciencias.

"Creo que soy un niño normal y corriente que trabaja duro y se emplea al máximo". Él sí, aquí ¿qué?
 
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