Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Pingüinos gay adoptan un polluelo
Organización Editorial Mexicana
29 de junio de 2009

  Homosexuales, lesbianas, bisexuales han logrado se les respete, no se les discrimine, sean reconocidos y aceptados, y que la defensa de sus derechos humanos prevalezca sobre los prejuicios, y que sus capacidades y particularidades sexuales no sean ni perseguidas ni penalizadas.

En países islámicos, los homosexuales son ahorcados y la Iglesia Católica condena severamente lo que considera prácticas "contra natura", teniendo que enfrentar esta condición entre sacerdotes homosexuales y pederastas y monjas lesbianas, sin que en ningún momento de sus dos mil años de existencia haya condenado a la hoguera a nadie por serlo.

Parejamente se comprende y tolera que parejas gay adopten infantes, superando el prejuicio que advierte "sobre el peligro que la o el adoptado pudiera ser abusado sexualmente por sus padres o madres adoptivos".

Ocurren casos, como está documentado, y por ello, para que una pareja gay adopte legalmente, los requisitos para hacerlo son muy estrictos, sin embargo se demuestra, también con hechos, que una mayoría de estas parejas gay se comportan como progenitores biológicos y sin llevar a cabo abuso sexual, mental ni físico.

En estos Soles, una pareja de pingüinos homosexuales del zoológico alemán de Bremerhaven adoptaron con éxito a un polluelo que había sido rechazado por sus padres biológicos antes de nacer.

Así, Zeta y Vielpunkt, nombres con los que fueron registrados estos dos pingüinos pertenecientes a la especie Humboldt, "no lo dudaron un segundo a la hora de empollar un huevo abandonado", según informó a los medios el doctor en Veterinaria Joachim Schöne del zoológico de Am Meer Bremerhaven.

En la actualidad, el pingüino de Humboldt se encuentra en peligro de extinción dentro de su ecosistema, ya que está siendo afectado por las fluctuaciones que causan los fenómenos meteorológicos El Niño y La Niña, que alteran la temperatura del agua a lo largo de las corrientes de Humboldt, donde habitan estos animales.

Tanto Schöne como el resto de sus compañeros del zoológico manifestaron "estar entusiasmados con la experiencia y estar muy satisfechos de poder informar a los nuevos visitantes, sean niños o adultos, sobre la conducta de Zeta y Vielpunkt, quienes entretanto cumplen a la perfección con el decálogo del padre modelo".

Los pingüinos gay, alimentaron al polluelo con la papilla del pescado que ellos mismos regurgitan, le limpiaron las plumas y le proporcionaron el calor suficiente y ahí llevan a cabo esta rutina de cada día y así será, precisa Schöne: "hasta que el pequeño que acaba de cumplir cinco semanas, se haga adulto y pueda abandonar el nido".

Explica el veterinario: "Son muy buenos padres, cariñosos y concienzudos, la verdad es que se comportan de la misma forma que los heterosexuales, y hacen las mismas cosas que ellos, incluido construir el nido e incubar el huevo".

Este zoológico, situado en el puerto de Bremerhaven, a orillas del Mar del Norte, es conocido por acoger un gran número de pingüinos Humboldt, especie oriunda de las costas chilenas y peruanas, que se caracteriza por un plumaje de color negro en el dorso y blanco en el pecho y en el vientre, y la piel de la cara rosada.

El zoológico tiene tres pollitos y cuatro huevos, que aún están en proceso de incubación, así como otros veinte en edad adulta.

Seis son parejas heterosexuales, tres homosexuales y dos solteros.

Entre los pingüinos la homosexualidad suele ser frecuente "es algo sano y totalmente natural", comenta Schöne.

En el mundo animal, la homosexualidad está descrita en más de mil 500 especies, e incluso en 500 de ellas está probada, y así se mostró en la exposición organizada por el Museo de Ciencias Naturales de Oslo, Noruega, en 2006.

Así es.
 
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