Opinión / Columna
 
Juego de palabras 
Gilberto D'Estrabau 
El golpe de Estado de Zhenly Ye Gon
Organización Editorial Mexicana
24 de junio de 2009

  En un mundo de causa y efecto las coincidencias no pueden darse -es el mismo caso de imposible coexistencia, en un mismo universo, de una fuerza incontenible y obstáculo inamovible- y es por eso que deben haber condiciones apriorísticas para que el empresario mexicano -de origen chino, valga la aclaración patriotoide, por si la patronomía no fuese suficientemente explícita- Zhenli Ye Gon sea regurgitado mediáticamente en fechas electorales.

Yo recuerdo cuando "las armas nacionales se cubrieron de gloria" decomisando al sinoazteca 200 millones de dólares en efectivo que en su momento fueron manejados como la embestida financiera más brutal resentida históricamente por el narcotráfico. Luego no fue para tanto, pero siempre sí fue una buena lana. Y nunca se dio una explicación aceptable para que un ultracapo de la alcurnia del último emperador de las pseudoefedrinas tuviera en su casa, prácticamente a la vista de todo el mundo, más de un par de miles de millones de pesos.

Explicaciones inaceptables sí hubo varias. La más ridícula fue que Zhenli era un agente secreto de los comunistas chinos, cuya misión sería financiar un levantamiento armado contra el Gobierno, en caso de que Andrés Manuel López Obrador no ganara las elecciones presidenciales.

¿Por qué ridículo? Porque para darle un golpe de Estado al PAN no hace falta tanto dinero.

Entonces, lo del madrugón a la Constitución no era el intento de Zhenli Ye Gon. Pero se le ligó con aquellas elecciones, y ahora reaparece virtualmente "al cuarto para las doce" de otra orgía urnática. Y ya habíamos quedado en que las coincidencias no existen... .

* La pata de palo del presidente Calderón y el aumento burocrático electoral.- No evoque usted a nuestro intrépido líder con el parche en el ojo, mordiendo el sable, con diez cañones por banda, en el puente, viento en popa, a toda vela, de un esbelto bergantín. En este caso lo de la pata de palo no tiene nada que ver con la piratería, aunque sea parte de la parafernalia habitual del oficio.

En realidad el asunto es tan prosaico que, luego de tan romántico exordio, como que me da vergüenza seguir adelante. Pero alguien tiene que sentir vergüenza en este país.

Lo que me recordó las patas de palo, es que el presidente Calderón acaba de anunciar la puesta en marcha de un nuevo sistema para apertura rápida de empresas el cual, mediante la interconexión de las bases de datos de las dependencias implicadas, reducirá los trámites para dar de alta un negocio de 16 a tres, y el tiempo de espera "para alzar la cortina", de 30 días a dos horas.

Maravilloso, pero con un pequeño defecto. Con toda su velocidad, la expeditación empresarial llega tarde. Y es que ¿quién quiere poner negocios en México cuando los que existen "están muriendo como moscas", o luchando patéticamente por sobrevivir?

Darle al ciudadano herramientas para que salga de la crisis, como esta cancelación de administonterías, es admirable. Pero ¿de qué se trata? ¿de mantenerse como aquellas dos aldeas africanas, una de las cuales le pagaba con patas de palo para sus pescadores la carne de cocodrilo que la otra le vendía? ¿O como las familias de aquel pueblito de mi estado, que se ganaban la vida lavándose la ropa las unas a las otras?

Porque a eso están condenados los nuevos negocios que se instalen en México, a venderse cosas mutuamente. Porque la gente, como decimos los gitanos, "tiene menos dinero que uno que se está bañando".

(Aunque claro, uno de economía sabe menos que todos los que aseguran que lo peor de la crisis ya pasó, y el Presidente ha demostrado que sabe moverse misteriosamente para conseguir sus maravillas. A lo mejor el secreto está en el aumento de cinco por ciento -retroactivo al primero de enero- otorgado a los burócratas. A lo mejor esto reactiva la economía mejor y más rápidamente que todas las medidas anticríticas anunciadas -quizá porque ninguna se aplicó- con la ventaja que el aumento estará en la bolsa de dos millones de ciudadanos cuando faltan horas para que vayan a votar ).
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas