Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Gays, su cerebro similar al femenino
Organización Editorial Mexicana
24 de junio de 2009

  Sean capacidades o particularidades sexuales diferentes, la homosexualidad, el lesbianismo o la bisexualidad, el hecho es que las orientaciones sexuales se atienen al principio "de la no discriminación el cual requiere que los derechos humanos se apliquen a cada ser humano sin importar su orientación sexual o la identidad de género", según declaración de la Organización de las Naciones Unidas, de diciembre de 2008.

Un total de 66 naciones ratificaron la declaración, otras 57 se opusieron, firmando un texto de oposición.

Son más de 70 los países que consideran la homosexualidad como una práctica ilegal, y en siete de ellos se castiga con penas de ahorcamiento público.

En México, las capacidades o particularidades diferentes no están penalizadas y, sí se han legalizado los matrimonios entre personas del mismo sexo, independientemente de su edad y su condición social y recursos económicos.

En este tema, el Informe Kinsey, resultado de un estudio científico publicado en dos libros "Comportamiento sexual del hombre", 1948, y "Comportamiento sexual de la mujer", 1953, del entomólogo y sexólogo estadunidense Alfred C. Kinsey permanece como "la mayor revolución de la percepción de la sexualidad conocida hasta hoy", según señalan los estudiosos.

Kinsey entrevistó a más de 20 mil hombres y mujeres, con un sistema de completa confidencialidad, que respondían a un cuestionario anónimo consiguiendo crear una base de datos que describían el comportamiento sexual del ser humano "generando una gran sorpresa", al publicarse los estudios.

Entre otras revelaciones, señala el informe, tanto la heterosexualidad como la homosexualidad "puras" son una minoría en una escala de 7 grados que van desde la absoluta heterosexualidad hasta la homosexualidad completa pasando por varios grados de bisexualidad.

Kinsey señala que el 60 por ciento de los hombres y el 33 por ciento de las mujeres participaron al menos en una práctica homosexual manifiesta hasta los 16 años de edad y al menos un tercio de los hombres han alcanzado el orgasmo en prácticas homosexuales.

Así, en estos Soles, en un estudio publicado el 4 de junio presente, investigadores revelan que "los cerebros de los hombres homosexuales son mucho más parecidos a aquellos de las mujeres heterosexuales", destacando que la investigación proporciona nueva evidencia sobre el papel de la biología en la orientación sexual".

Con la ayuda de escáneres cerebrales, los sabios aseguran haber descubierto estas similitudes en los circuitos cerebrales que están relacionados con el lenguaje, "lo que podría explicar porque los hombres gay superaron a los heterosexuales en un examen de habilidades verbales que se les aplicó, tal como lo hicieron las mujeres heterosexuales", se consigna en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

"La parte del cerebro que procesa las emociones también luce muy similar en los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales, y ambos grupos tienen tasas mayores de desórdenes depresivos", según publica el diario Los Ángeles Times.

Sin embargo, en la citada revista, los investigadores precisan que se encontró que estas similitudes no son tan cercanas como en el caso de las mujeres gay y los hombres heterosexuales.

En análisis previos, que hace más de una década llevó a cabo el neurobiólogo Simon LeVay se reportó que un área clave en el hipotálamo, que está ligada a las conductas sexuales, era más pequeña en los hombres homosexuales que en los heterosexuales.

Así estas investigaciones, cosa buena realizar y divulgarlas para contribuir a desterrar los prejuicios prevalecientes en relación la sexualidad, la que sea su práctica y capacidad sexual diferente. Son un derecho y una libertad humana.
 
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