Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Almacenar dióxido de carbono y que la atmósfera siga
Organización Editorial Mexicana
23 de junio de 2009

  Científicos franceses, basándose en el estudio de la Luna y en la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, han realizado simulaciones que sólo en el uno por ciento de los casos llevaban a una colisión entre planetas, o entre éstos y el Sol.

¿Por qué tales tareas si de acontecer las colisiones, éstas tendrían un uno por ciento de ocurrir dentro de tres mil millones de años?

Lo que hacen los sabios es prevenir lo que podría ocurrir, como ya aconteció cuando un objeto del tamaño de Marte colisionó con la Tierra y en ese golpazo se desprendió masa suficiente para engendrar la Luna, como se ha demostrado.

Jaques Laskar y Michael Gatineau, del Observatorio de París, afirman que existen 99 por ciento de posibilidades de que la Tierra y sus tres vecinos Mercurio, Marte y Venus continúen su recorrido alrededor del Sol sin entrechocarse durante los próximos cinco mil millones de años.

Es la edad del Sol y debería seguir brillando con su actual intensidad otros cinco mil millones de años, antes de convertirse en un gigante rojo que engulla a Mercurio y Venus, y quizás a la Tierra y Marte, aunque, según los sabios, las colisiones entre planetas no parecen probables.

En uno de los escenarios, Marte pasa muy cerca de la Tierra, a 794 kilómetros, pero dentro de tres mil 400 millones de años y cuando esto suceda es casi lo mismo que una colisión que sería devastadora para el Planeta Azul.

En 29 casos, la Tierra chocaba contra Marte, en 18 colisionaba con Venus y en un solo con Mercurio. Este pequeño planeta, el más próximo al Sol, tiene un papel determinante en la desestabilización de las órbitas del resto de los planetas del sistema solar, señalan los sabios franceses.

Así estas simulaciones, en estos días, el investigador estadunidense Wallace S. Broecker, el primero en alertar del calentamiento global en los años 70, considera que lo que sucederá "dentro de cien o 200 años será una sorpresa".

En su opinión, lo que acontecerá no se corresponderá a lo que predicen los modelos climáticos utilizados hasta ahora, ya que éstos no han tenido en cuenta lo que ha ocurrido en el pasado:

"Cambiará el paisaje, las especies vegetales migrarán hacia zonas más frías o se extinguirán y las regiones áridas lo serán aún más. Lo que no cambiará es la dependencia de combustibles fósiles, ya que las energías renovables no van a despegar totalmente en los próximos 50 años, lo que supondrá que la emisiones de CO2 seguirán aumentando".

Ante ello, el científico advierte que hay que estar preparado porque dentro de 30 años habrá que adoptar medidas difíciles y contundentes.

Entonces, lo recomendable es que "hay que capturar CO2 directamente de la atmósfera y enterrarlo; de lo contrario, aumentará el calentamiento".

Frente a los que niegan el cambio climático, Broecker considera que la mayor parte de los críticos no son personas de alto nivel y los líderes políticos no saben nada de física.

Además de acuñar el término "cambio climático", Broecker es pionero en investigar cómo el océano absorbe CO2 atmosférico y ejerce así un papel clave en la regulación de la temperatura global, y de ahí su propuesta capturarlo en la atmósfera y sepultarlo en tierra.

"Somos la custodia de la atmósfera terrestre y nos compete hacer algo; sería una actitud absolutamente irresponsable quedarnos con los brazos cruzados sin hacer nada".

Así, entre lo imposible y lo posible, de ahí la trascendencia de los franceses y sus modelos simulados, la que advierte Broecker va más allá de que los países industrializados reduzcan sus emisiones: lo que habrá de hacerse es extraer de la atmósfera el dióxido de carbono que ya han emitido.

Aquí, en México el petróleo se acaba y la vamos a pasar mal.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas