Opinión / Columna
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Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Slave, el macedonio esqueleto del neolítico
Organización Editorial Mexicana
22 de junio de 2009
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Le han nombrado Slave Makedonski, o Slave el Macedonio, porque su esqueleto fue descubierto en la ciudad oriental de Stip, en Macedonia, en el sureste de Europa; es un antepasado del Neolítico, tiene más de ocho mil años de antigüedad, es uno de los más antiguos encontrados en ese enclave y, como suele suceder, fue encontrado por casualidad.
La onda neolítica llegó alrededor de cinco mil años antes de Cristo y sus límites de la entrada del delta Nilo, Creta, Epiro, Tracia y Macedonia son las puntas avanzadas hacia el Danubio, alcanzando el Mar Negro sólo en el Bósforo y el Caspio en su costa meridional, con sendas prolongaciones hacia el Turkestán y el Elam.
Al comentar este hallazgo con una de mis alumnas que es antropóloga, y que por la tremenda situación económica que tiene en vilo a millones de mexicanos y a miles de profesionistas, trabaja como edecán en una discoteca, sin que esto represente que se dedique al sexoservicio, actividad que podría desempeñar si la cosa se pone más fea, según me lo ha confesado, me aseguró que en el Neolítico las y los escribían poemas.
La chica me asevera que en esa era se cultivaban cereales, que crecían como plantas silvestres en las tierras del creciente fértil y que fueron objeto de domesticación temprana, tanto como las cabras y ovejas que se encontraban en la misma región o en comarcas más o menos próximas.
La antropóloga me argumenta que la idea de la agricultura, de tribu en tribu, o por el casual arribo de náufragos y navegantes en Mesoamérica, se transmitió en poemas.
Sostiene la chica que, aunque no se trataba de una elegancia del lenguaje o una construcción métrica, lo que sí hacían aquellos seres ya convertidos casi en sedentarios, era "pintar signos en las pieles de los animales domesticados que las y los utilizaban para vestirse o servir de cobija con mensajes comprensibles para todos".
Me explica mi alumna que "eran poemas", porque a cada grano lo nombraban con un sigo y éste se repetía en una escala de uno, dos y tres, y así rimaba y era identificado.
No discutí su hipótesis ni sus afirmaciones y sí le pedí que escribiera uno de esos poemas que ella asegura escribían los seres del Neolítico. A ver, dijo el ciego.
Entretanto mi alumna hace su tarea y me deslumbra con su ingenio, en estos Soles arqueólogos macedonios descubrieron el esqueleto de un humano de ese tiempo.
La historia del hallazgo comenzó un día primaveral de marzo del 2008 cuando una compañía constructora excavaba en la zona un canal para el sistema hídrico que Stip.
El trazado del canal debería pasar por 47 yacimientos arqueológicos y, por ende, habría que ser cuidadosos y sondear previamente la ruta del canal, y ahí la llevaban.
Entonces dieron con una nueva localidad del Neolítico y el día 18 de marzo del 2008 con el esqueleto de Slave, y tuvieron que cambiar la ruta del canal.
El arqueólogo Trajche Nancev, que verificó el hallazgo, cuenta cómo encontró el esqueleto y cómo nació la idea de darle ese nombre:
"Se acercaba la noche, el día parecía tan corto y urgía excavar de inmediato para sacar el esqueleto. Alguien me pasó una caja de cartón que posiblemente recogimos en una tienda antes de llegar aquí. En la caja estaba inscrito con un rotulador el nombre de 'Slave' y era el nombre de un vendedor. Ni hablar, al ser lo nombré Slave y el Macedonio por su origen natal".
Los restos de Slave se guardan ahora en el museo de la pequeña ciudad macedonia de Stip, al cual pertenece Nancev, y los conservadores del museo, tras juntar partes de los restos óseos del cráneo y hacerlo con la pelvis, ofrecerán los resultados de su investigación para datar con exactitud la antigüedad de los restos fósiles. Lo dirán, sí.
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