Opinión / Columna
|
Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
El mejor enemigo de lo bueno es lo peor
Organización Editorial Mexicana
18 de junio de 2009
|
Lo asegura el Presidente. Lo confirma el Gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz. Lo repite como una mantra el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, ya sea aquí o en Washington, a donde dicen las lenguas de triple filete va cada semana a cobrar en el FMI las comisiones por los mastodónticos préstamos en los cuales naufragó el blindaje de la economía mexicana. Y ahora importaron al economista mexicano mejor situado a nivel mundial, José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para que lo subraye: la recesión en México vivió ya sus episodios más severos, lo peor de la crisis pasó, como la ciruela pasa.
Pos será, como dijo aquel a quien no le gustaba discutir. Pero el desempleo sigue subiendo como los precios y los intereses bancarios, y la producción industrial baja como las exportaciones y el crédito. Todo el mundo está enterado de que lo peor de la crisis ya pasó, excepto evidentemente la propia crisis. A lo mejor sería buena idea que, aprovechando la visita de Gurría, éste, el presidente, Ortiz y Carstens lo acompañen a visitarla, se lo informen y se lo expliquen con bolitas y palitos.
* Marcelino, plan y tino
Mucho plan y mucho tino le ha llevado al jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard Casaubón, evitar que la ciudad se le deshaga entre las manos. Y aunque son muchos, él mismo entre ellos, quienes señalan que falta mucho por hacer, pues ahí la va llevando, y los capitalinos se lo reconocen otorgándole a su administración la calificación más alta desde que llegó al Zócalo.
Un 60 por ciento a favor de la actuación de Ebrard, un cinco por ciento más que lo que revelaba la encuesta del pasado febrero.
Sus logros más apreciados por aquellos a quienes gobierna: la prontitud, calidad y eficiencia de las medidas tomadas durante la emergencia sanitaria, los apoyos a las personas de la tercera edad, las becas escolares, la ayuda a la gente y los programas sociales, con mención honorífica para la atención a las mujeres, educación, basura, agua y pobreza.
Como dato interesante para quienes quieran añadirle algunos vatios a su bola de cristal, una significativa mayoría de capitalinos (37 por ciento) consideró que Marcelo Ebrard está haciendo un gobierno mucho mejor a nivel local, que el que hace Felipe Calderón (23 por ciento de aprobación ) a nivel nacional. Por supuesto, electoralmente el dato no tiene la menor importancia, pues difícilmente estos personajes se enfrentarán alguna dentro de una urna. Pero, como les consta a los taxidermistas, hay más de una manera de despellejar a un gato.
* El ratón que rugió
Sin tocar baranda se va a los libros de historia y a los de ciencia política la carambola de fantasía diseñada por Andrés Manuel López Obrador para que su facción del PRD no pierda la influencia, peso específico electoral, Lalo la lana y la privilegiada logística de Iztapalapa.
La estrategia obradorista es barroca, pero complicada.
Para empezar, descargará el peso sustancial de su carisma y popularidad en las alforjas del candidato del partido del Trabajo a jefe delegacional en Iztapalapa, Rafael Acosta, para que le gane al PRI y al PAN, pero especialmente al PRD y a su candidata del cuarto para las doce, Silvia Oliva Fragoso.
Ya hipotéticamente ganado y de posesión tomado, el petista Acosta presentaría su renuncia a la jefatura delegacional de Iztapalapa, situación ante la cual, el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard presentaría ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal como su propuesta para ocupar el cargo a la candidata destituida por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la señora Clara Brugada. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
Pero como escribió Robert Burns "los planes mejor hechos por hombres y ratones fracasan por igual". Para que el cuento acabe como quiere Andrés López...
a) Tiene que ganar Rafael Acosta.
b) Si gana, a ver si quiere renunciar.
c) Si renuncia, a ver si Ebrard quiere proponer a Brugada (por que ya dijo que no lo consultaron).
d) Y si la presenta, que la Asamblea Legislativa, que puede no ser pro Ebrard, o pro AMLO o pro Brugada, la acepte.
Una situación con muchos sies. Y con muchos noes, que es lo más pior.
Columnas anteriores
Columnas anteriores