Opinión / Columna
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Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
Se debatió en retirada
Organización Editorial Mexicana
17 de junio de 2009
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Esta noche debería haber ocurrido el evento más taquillero de las elecciones del 5 de julio, digo, después de los juegos malabares que están haciendo el PRD, el PRDDF, el TEPJF y las interesadas -más una fauna de acompañamiento tras cada una de ellas que le da 20 y las malas al zoológico de Chapultepec- con las postulaciones de Silvia Oliva Fragoso y Clara Brugada a la jefatura delegacional de Iztapalapa. Me refiero, por supuesto, al debate entre doña Beatriz Paredes Rangel, presidenta del CEN del PRI, y su homólogo del PAN, Germán Martínez Cázares.
Sin embargo, el lunes, sorpresivamente, se anunció que no habría debate. El manager de la señora presidenta (me cuentan personas cercanas a Buenavista que se tenía planeado que, al emerger triunfal del recinto debatoso, la señora Paredes declarara "Todo se lo debo a mi manager y a la virgencita de Guadalupe"), Ensalada César Asugusto ha dado su versión de los motivos por las que se suspendió el encuentro, pero a mí César Asugusto me dice la hora, y marco al 030 para confirmar. Por eso prefiero entregarle a usted la historia que, utilizando la tecnobología menos moderna -chismes, rumores y filtraciones- tiene los mayores visos de realidad.
Según documentos fehacientes que obran en nuestro poder -una cuenta de "Les Moustaches", otra del "Puerto Chico" y dos correos electrónicos de alguien que se oculta bajo el seudónimo de "Garganta Profunda" -la verdadera razón de que no haya esta noche una batalla homérica (como la batalla sería en México, estaríamos hablando entonces de Homérica del Norte) es que César Asugusto se debatió en retirada. No lo hizo gratuitamente, como de costumbre, sino por caballerosidad y funcionalidad.
Cuando el Cuñado Molesto le mostró un borrador de las declaraciones que se proponía hacer su representado, el priísta aplicó el axioma de Sun Tzu "Jintian kan qui lai yao xia yu". O lo que es lo mismo, "más vale que digan aquí corrió, que aquí murió".
Porque lo que le tenía preparado Martínez Cázares a Paredes, es una descarga de esas que ni Villa hubiera aguantado.
El Napoleón de la política
Mis respetos para el presidente del PAN. Mucha gente piensa de él que es un hocicón, un tarado y un baboso, pero les puedo asegurar que nada de eso es cierto. Martínez Cázares es una de los estrategas políticos más brillantes de nuestra época, y llamarlo "el Napoleón de la política" -como en algún momento se llamó a Antonio López de Santa Anna "el Napoleón mexicano"- no es una exageración.
Lo primero que hizo Martínez Cázares fue arreglar las cosas a modo que su candidato a la presidencia municipal de San Pedro Garza García, Nuevo León, Mauricio Fernández Garza, hiciera declaraciones que parecieran indiscretas respecto a un virtual pacto del PAN con el crimen organizado, lo cual desató, como lo tenía previsto GMC, una tsunami mediática. Cuando todo el electorado mexicano tuvo bien grabado que el municipio más bonito, próspero y seguro del país, lo era gracias a la protección de un cártel de narcotraficantes, Martínez Cázares tuvo el parque con el que destruiría la fortaleza priísta.
Porque lo que iba a anunciar esta noche el dirigente blanquiazul es que San Pedro Garza García es una comunidad experimental del PAN -que la ha gobernado durante 20 años- donde se han probado, con éxito, sistemas de gobierno que el PAN se propone instaurar a lo largo y ancho de la República.
Así, todos y cada uno de los aspirantes a puestos ejecutivos de ese partido, gobernadores, presidentes municipales, jefes delegacionales, tienen ya garantizados que personalidades del crimen organizado se instalarán en sus demarcaciones.
Cárteles completos en el caso de los gobernadores; capos en las delegaciones del Distrito Federal, grupos de sicarios más o menos numerosos en las municipalidades, según su importancia.
De este modo reproducirán los mismos resultados que se consiguieron en San Pedro: prosperidad gracias a los ingresos provenientes de ventas discretas, seguridad garantizada por la protección profesional con la que los capos rodean a sus propias familias, y un mobiliario urbano bello y cuidado, porque los señores están acostumbrados a lo mejor.
César Asugusto reconoció que los candidatos del PRI no pueden comprometerse a nada que se compare a la oferta deslumbrante del oficialismo, y quiso evitarle a su jechu la pena de tener que reconocerlo en público de la gente. Por eso no habrá debate.
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