Opinión
Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
A volar, joven

Organización Editorial Mexicana
23 de enero de 2008

¿Para qué queremos telenovelas si tenemos al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México? Usted recuerda que el expresidente Fox quiso trasladarlo a Texcoco -y hacerlo obra emblemática de su sexenio- pero que salieron a relucir los machetes y tanto el entonces presidente como el "Chatanooga", se hicieron en los calzones y abandonaron el proyecto.

Como no hubo nuevo aeropuerto, se decidió añadirle una terminal internacional al viejo que, se aseguró, extendería su vida útil por 15 o 20 años. Se gastaron miles de millones de pesos con total desprecio, on dit, por presupuestos y transparencia; se inauguró a bombo y platillo, y a los tres meses resucitó Texcoco.

AHI ESTA EL DETALLE

Resulta que, ya hecho el gasto, las aerolíneas cambiándose y los concesionarios abriendo entusiasmados sus bares y boutiques, los expertos decidieron que el "Benito Juárez" está kaput, que está más obsoleto que los mouses de bolita y que no aguanta un gringo más. Que un nuevo aeropuerto es indispensable y que cabe perfectamente en las nueve mil hectáreas que el Gobierno posee en Texcoco. Es cuestión de echar a andar las motoniveladoras y en el 2012 ya estaremos estrenando.

Como era de esperarse, la migración a Texcoco cayó como gota de sebo en el ombligo, A) entre quienes prestan servicios y han invertido fuerte en las secciones comerciales, especialmente de la Terminal Dos, B) en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Los primeros, porque negocios que se proyectaron para funcionar durante 15 años, se extinguirán en un tercio de ese lapso; la segunda, porque fuera el aeropuerto del fundo legal capitalino, se esfuman sus aspiraciones a, primero, comenzar a participar en la administración, manejo y utilidades del principal aeródromo del país, y segundo, a municipalizarlo completamente.

(Más aún, se le adjudica a cierto funcionario que recientemente ha recibido mucha publicidad, esta martingala de correr el aeropuerto los suficientes kilómetros como para que pase de la soberanía de la Ciudad, a la del Estado de México o, lo que es lo mismo, de la autoridad de un partido contestatario y violento a la de otro más tratable y afín. Porque ya lo dijo Mahoma: no dejes que el camello meta la nariz en tu tienda, porque al poco tiempo tendrás todo el camello adentro. Y Ebrard ya iba para las entretelas del aeropuerto como relámpago aceitado. Si no entraba este año, entraba el siguiente, o el siguiente, y de ahí pa'l real.

LA NOCHE QUE LOS MACHETES ALUMBRARON EL VICHADA

Ahora las estrellitas de la variedad volverán a ser los ejidatarios de San Salvador Atenco y el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT). Su misión es repetir la hazaña de hace seis años y evitar que los bulldozers rasuren con sus navajas gigantescas la piel sagrada del valle. Los apoyarán con lo que haga falta los comerciantes, concesionarios y taxistas de la Terminal Dos, y discreta, pero firmemente, desde la banqueta sur de la Plaza de la Constitución de Cádiz.

Y están en pie de guerra. El argumento de las expropiaciones no les vale ahora, pero tienen más trucos que Houdini. Han anunciado que, en este episodio, no permitirán que se lleve a cabo el proyecto, porque la plancha de concreto de las pistas afectará los mantos acuíferos, por lo que es un riesgo que estén cerca de las tierras de cultivo.

Claro que ahora no se enfrentan al mariquita del Cerisola Weber, sino a un Luis Tellez que es un experto quitándole la tierra a los ejidatarios. Si ambas partes se emplean a fondo, aquí va a volar más pelo que en el Super Bowl. Y sin comerciales.
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