Comunidad y cultura
Ofrenda a los muertos; tradición desde la época prehispánica
El pueblo ha conservado la idea del inicio de una nueva vida más allá de la terrenal. Foto: El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
31 de octubre de 2009


El Sol de México

Ciudad de México.- A partir de la Conquista española en el año 1521 comenzó la evangelización católica en nuestro país, teniendo como consecuencia la fusión de ritos prehispánicos y cristianos que permanecen en la actualidad como la ofrenda de muertos.

El pueblo ha conservado la idea del inicio de una nueva vida más allá de la terrenal, creyendo en el regreso de los difuntos cada 1 y 2 de noviembre a compartir con sus deudos la alegría, la comida, la bebida y la música que más habían disfrutado durante su vida, por lo que las tumbas en los panteones son visitadas por la gente del pueblo, quienes las adornan con flor de cempasúchil, y ofrecen los platillos preferidos de su difunto y comparten con su espíritu dicha comida.

Para estas fechas, vale la pena visitar el pueblo de Mixquic, cercano a la capital y en donde es posible apreciar la celebración con la que sus habitantes festejan la ocasión.

En varios de los hogares se instalan altares con ofrendas llenas del colorido que distinguen a nuestro país, entre los que destacan desde luego el color naranja de la flor de cempasúchil. Entre los alimentos que tradicionalmente se ponen en la ofrenda están el mole, tamales, frutas como jícama, caña, naranjas, plátanos, pan "de muerto", tequila, pulque, calabaza "en tacha" y dulces mexicanos, objetos de cerámica, candelabros con tema y adornos hechos de papel picado.

Algo singular son las calaveras de azúcar personalizadas con el nombre de alguna persona querida, con lo que se confirma el buen humor con el que nuestro pueblo toma la muerte, al mezclar la tristeza con la alegría.

Otra manifestación de humor o tristeza son los versos, algunos de ellos escritos en tono pícaro, otros llenos de ironía, y algunos con la seriedad que la ocasión amerita.

Para el poeta náhuatl, la vida es sólo un tránsito hacia un más allá mejor o peor, que se hace sentir como nostalgia de la vida presente.

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

No para siempre en la tierra:

Sólo un poco aquí

Aunque sea de jade se quiebra,

Aunque sea de oro se rompe

Aunque sea plumaje de Quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

Sólo un poco aquí.

(Nezahualcóyotl)

Nuestra morada eterna no está

aquí en la tierra

Sólo por un breve tiempo, necesario

para calentarnos.

Pudimos osar venir a la tierra,

Por la gracia de nuestros señores.

(Poesía náhuatl)

Fui tras de ti a los sepulcros

A buscarte, y no te hallé

Le pregunté a los difuntos:

¡En dónde la encontraré¡

¿Para hacernos polvo juntos?

(Copla tradicional)

¡Oh¡ muerte ¿de qué tienes alegría?

En tiempo de tan grande desconsuelo

(Miguel de Cervantes Saavedra)

En el Bazaar Sábado situado en el N° 11 de la plaza de San Jacinto en San Ángel se ha mantenido desde su fundación (1960) una lucha constante para conservar las tradiciones populares tan bellas del pueblo mexicano y evitar a lo máximo la contaminación de costumbres extranjeras que poco tienen que ver con nuestra idiosincrasia, siendo por esto que año con año, en estas fechas se instala una auténtica ofrenda de muertos digna de visitarse, en la que resalta el gran colorido de nuestro México, y una serie de originales piezas artesanales, expresando en cada una de ellas el gran sentido del humor de nuestra gente, entre las que destacan las piezas elaboradas por Don Pedro Linares, quien fue un gran artesano y Premio Nacional de las Artes.

También son dignos de mención lo candelabros de Izucar de Matamoros y del barrio de La Luz de Puebla, las 150 calaveras de azúcar con el nombre de cado uno de los artesanos y sus familias que forman parte del Baazar Sábado.

Un elemento más a destacar son las cortinas de papel picado con motivos de José Guadalupe Posada, el mole, pulque, tequila, cigarros, un vaso de agua para ahuyentar a los malos espíritus, fruta, pan de muerto, rodeado de hermoso color de la flor de cempasúchil.