Espectáculos
Alberto Cortez. Foto: Agencia
24 de noviembre de 2009
Alberto Cortez, en concierto histórico
Quizá el último en México
Óscar Díaz Rodríguez

Como un concierto histórico, porque podría ser el último que ofrecerá en la Ciudad de México, ya que "los años pasan y pesan", Alberto Cortez ofreció un espectáculo musical de tres horas en el Auditorio Nacional, acompañado de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz (OSJEV), dirigidos por Antonio Tornero y su pianista Patricio Peña Méndez.

El argentino radicado en España, que ya muestra el paso del tiempo, pero aún fuerte, aún poeta, deleitó con su canto, su estilo y buen humor, dando un gran show, ya que sigue siendo grande, sigue siendo de los buenos, y aunque el Auditorio Nacional lució cortinas que tapaban los vacíos superiores, Cortez convocó y complació.

"Yo no quiero llamarme como me llamo", fue con lo que abrió Alberto Cortez de negro, con smoking, sin corbatín, muy propio, pero después, como que si estuviera en casa, y con más de 70 músicos de la OSJEV en escena, sus populares canciones se convirtieron en grandes obras gracias a los sonidos de cuerda, viento y metales.

Sublime fue escucharle "Yo voy soñando", un poema de Antonio Machado al que le puso música; "Las moscas", "La vejez" y "Siempre hay algo más", las que combinó con orquesta y tan sólo acompañado al piano.

Los segundos de aplausos y ovaciones se dieron desde la primera interpretación y hasta la última, ya que las melodías se dieron y salían con alguna anécdota o plática o por el simple agradecimiento, que emocionaba a un cantante que quiere decir adiós a las giras internacionales.

"Qué suerte he tenido de nacer", la declamó tal y como lo hizo en los Grammy, por el que le dieron por trayectoria, pero se "echó" a la bolsa a su público con "Callejero", "Te regalo una rosa" (la que recibió), "Mi árbol y yo" y "Camina siempre adelante", que se convirtió en el primero de los finales.

El gran concierto, un remanso de paz para los sentidos como para el alma, continuó con "Amor desolado" y "Migajas de ternura", con las que recibió el aplauso de pie y los monumentales coros que quedarán grabados en un CD y DVD, que todos los que se vendan, lo recaudado será para la Fundación Hermes Music, que ayuda a niños desvalidos de México y ahora construye clínicas en Chiapas.

Con "En un rincón del alma" dijo adiós, tras tres despedidas.