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Opinión / Columna
Dicen que los seres humanos deben buscar su destino. A veces es una mujer. A veces una vocación. A veces un balón de futbol anidado en la portería. Toño de Nigris buscó los dos últimos, la primera tuvo la fortuna de encontrarla y lo importante, que lo acompañara en su afán de búsqueda. Los auténticos trotamundos saben que el destino es lo de menos, lo importante es el viaje, lo que va a ofrecer, lo que va a enseñar. Viajero incansable, aventurero del futbol, Antonio recorrió mundo, sin miedo, quizá esperanzado en hallar lo que un día soñó como deportista, o como hombre, o como ser humano. Era de esa clase que ven al horizonte como una puerta y la abren sin importar los riesgos ni la incertidumbre. México, Brasil, España, Colombia, Turquía, al final Grecia. Todo un mundo de futbol, caras distintas, ideas distintas, religiones distintas. Sólo hermanadas por una pasión redonda. Toño muere joven, muy joven. Quizá fueron muchas emociones en pocos años. Triunfos, fracasos, marginación, injusticias, todo cabe en una balón sabiéndolo acomodar. El trotamundos regresa a su terruño, esta vez para siempre. Pero que quede claro, no regresa vencido. Toño caminó, vivió, conoció otros lugares, otros mundos, Lo importante no es el destino, sino lo que vives, antes de llegar a él, como dicen los poetas que saben, y que han amado mucho... |
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