Opinión
Bazar de la Cultura
Juan Amael Vizzuett Olvera
El tren "Olivo": un esplendor que reverdece

El Sol de México
26 de febrero de 2008

No hubo en el mundo emoción igual a la que vivía quien abordaba un tren de pasajeros; el silbato vigoroso era pregonero de aventuras y de nuevos ciclos para las vidas de incontables viajeros. Aquella experiencia se revive ahora en el majestuoso tren presidencial "Olivo", que en los patios del Museo Tecnológico espera a los amantes del ferrocarril para que emprendan nuevos viajes, ya no a través de la distancia, sino a través del tiempo, hasta la era del vapor, cuando los mandatarios mexicanos se tocaban con sombrero de fieltro.

AMOROSOS FANTASMAS RIELEROS

El tren "Olivo" parece listo para partir, enganchado como está a la imponente locomotora "Niágara" 3038. Como antaño, un escalón portátil especial facilita el ascenso al estribo. La bienvenida está a cargo de dos cordiales anfitriones, Alberto Nájera y Cristián Martínez, quienes con su atuendo ferrocarrilero -overol y cachucha de mezclilla, paliacate colorado, guantes de aromática gamuza-personifican a los fantasmas de aquellos rieleros que durante tantos años viajaron con el convoy presidencial.

"¡Estoy aquí para detener a cualquiera que quiera atentar contra mi tren, porque hace 46 años quisieron desmantelarlo!", proclama el anfitrión. En efecto, tras décadas de servicio, el histórico y suntuoso transporte fue condenado al desmantelamiento en los talleres de Aguascalientes. Por aquellos días no había en el mundo una clara conciencia del valor inapreciable del viejo equipo ferroviario: en los mismos Estados Unidos se perdió casi la totalidad del patrimonio rodante. Mas, por fortuna, los veteranos miembros de la tripulación del "Olivo" -el conductor Ramiro Coronel, el auditor Carlos Mariscal y el mecánico Ignacio Miranda- engancharon los coches a un convoy de carga con destino a Mérida, Yucatán, y más tarde hasta una colosal bodega campechana, muy lejos de los sopletes de Aguascalientes.

La odisea, digna de una película de Alejandro Galindo, terminó cuando el tren "Olivo" se entregó en custodia al Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad. La amorosa estratagema de los rieleros que salvaron al Tren "Olivo" se comenta en una edición del Museo Tecnológico disponible en la tienda de la entrada principal.

UN PALACIO NACIONAL SOBRE RUEDAS

Aunque el tren "Olivo" recibió durante años un mantenimiento periódico, fue hasta el año pasado que se llevó a cabo una restauración completa de este patrimonio nacional, a cargo de especialistas en estos menesteres: las antiguas vetas de cedro y caoba volvieron a lucir su lustre y su fragancia.

Fue el general Plutarco Elías Calles quien encargó el nuevo tren presidencial a la célebre casa Pullman de Chicago en 1927. El diseño y la ejecución se encomendaron al ingeniero George Baltimore, quien dotó a los coches de todos los lujos y adelantos de aquel tiempo, como una cocina magníficamente equipada con espaciosos refrigeradores, estufas, hornos y todo lo necesario para el servicio.

El coche "República Mexicana Uno" era exclusivo para el mandatario y su familia; el pequeño pero elegante despacho del jefe del Ejecutivo tiene sobre el escritorio un teléfono de negra baquelita, un aparato para las comunicaciones dentro del tren y una fina lámpara-tintero de estilo art nouveau. No cuesta trabajo imaginarse al general Lázaro Cárdenas -el presidente que utilizó de manera más intensiva el tren "Olivo"- en el sillón con tapicería de brocado, revisando algún documento mientras a través de las ventanillas se veía el paisaje de alguna remota comarca de la nación.

Las alcobas presidenciales, sobrias y luminosas, disponían de baños completos, con la niquelada tubería de las regaderas a la vista, como se acostumbraba en las primeras décadas del siglo. El observatorio, al aire libre, hacía las veces del balcón central que domina al Zócalo capitalino: desde ahí podía el jefe de Estado saludar a los ciudadanos.

Las maderas finas están labradas con motivos mexicanos, como las cabezas de caballero águila y el Escudo Nacional que corona las ventanillas; el águila posada sobre el nopal de la fundación se repite en las carpetas de cuero artesanal con grecas art déco; los diseños de evocación prehispánica se alternaban con los que emulaban la etapa virreinal.

Durante el sexenio del licenciado Miguel Alemán -1946 a 1952-, cuando la Presidencia contaba ya con el avión "El Mexicano", el "Olivo" no sólo mantuvo su papel como medio de transporte habitual para el jefe del Ejecutivo, sino que su tecnología se modernizó con equipos radiofónicos de gran alcance; la decoración se renovó. Era el tren más famoso de México y su paso a través de las rutas ferroviarias siempre despertaba la emoción de los lugareños.

TODOS LOS SERVICIOS SOBRE RUEDAS

En el coche "República Mexicana Dos" se aloja el elegante "Salón Azul", un recibidor con cortinas de terciopelo, sillones tapizados en cuero, lámparas con emplomados y alfombras palaciegas; el coche "República Mexicana Tres" acogía a los invitados del Presidente; contaba con 13 cómodos compartimentos o camarotes que de día funcionaban como salitas de estar y de noche, tras una sencilla operación, como dormitorios. Los convidados disponían de cómodas para sus pertenencias; hay, asimismo, baños dotados de agua fría y caliente.

El coche-dormitorio "República Mexicana Cuatro" tiene 12 secciones; en él viajaba el jefe del Estado Mayor Presidencial con sus asistentes; el recorrido nos lleva hasta el coche "República Mexicana Cinco", el comedor con asientos de cuero y mesas abatibles, con acabados de caoba y marquetería. La iluminación proviene de dos hileras de plafones. El piso es de linóleo sintético y, como comenta el jovial Alberto Nájera, ha resistido admirablemente el paso de los años.

Se ignora el paradero del coche número seis, que llevaba los pesados aparatos de radiotelefonía, los dormitorios de los operadores militares, un baño completo, una planta eléctrica y espacio para los automóviles, que tomaron el lugar de los caballos.

Hubo también un coche número siete, que funcionaba como comedor para la tropa, y un número ocho, que alojaba al personal de servicio.

"En los principios, viajar en ferrocarril era muy difícil, muy incómodo, el pasajero sufría de inconvenientes y fatigas, pero ya en la época del general don Porfirio Díaz empezaron a llegar a México los coches 'Pullman', con asientos acojinados, baños y carros-comedores, así que se podía ya viajar cómodamente. El primer tren presidencial también llegó en el Porfiriato, era el 'Tren Amarillo', que ya contaba con todas las comodidades, pero más tarde llegó este tren, que llevó a México a la modernidad", relata el joven Alberto Nájera.

Los radiadores de la calefacción, los registros del aire acondicionado y los ventiladores, así como el sistema de dobles ventanillas que protegía a los pasajeros contra el polvo, aseguraban una travesía enteramente confortable.

LOS ULTIMOS TIEMPOS

¿Cuántas decisiones trascendentales se habrán tomado a bordo del tren "Olivo"? Se trata de una pregunta que representa un verdadero reto para los historiadores; lo cierto es que, como lo informan los guías del Museo Tecnológico, el elegante comedor del presidente funcionaba también como salón de juntas: en él, los mandatarios podían llevar a cabo las reuniones con los miembros del gabinete.

En su época, informan los guías, el tren "Olivo" solamente era superado por el tren del Papa. La complejidad que llegó a tener el transporte terrestre del jefe de Estado mexicano, se comprende por la vasta extensión territorial de nuestro país, que en las primeras décadas del siglo aún tenía muchas comunidades sin electricidad; había pocas autopistas modernas y el ferrocarril era el transporte fundamental de la México; las estaciones cumplían un papel de primer orden en cada población, ya que representaban el enlace de la comunidad con el resto del mundo.

Prácticamente todas las clases sociales usaban el ferrocarril, y si bien el tren presidencial era de una opulencia única en nuestro país, los famosos coches "Pullman" del servicio de pasajeros de los Ferrocarriles Nacionales le ofrecían al público en general unas comodidades comparables a las de los famosos trenes estadunidenses como "El Siglo XX" y "El Súper Jefe"; los afortunados que conocieron, todavía en los años 80, el "Servicio Estrella" en trenes como "El Purépecha", disfrutaron de los confortables camarines, compartimientos que contaban con lecho convertible, baño privado y calefacción, todo a un precio muy razonable. No había autobús que pudiese ofrecer semejante comodidad; cuando se suprimió aquel servicio, se extinguió una de las formas de viajar más gratas y emocionantes que haya conocido México.

El tren "Olivo" efectuó su último viaje oficial el 15 de septiembre de 1960, cuando el licenciado Adolfo López Mateos acudió a Dolores Hidalgo, Guanajuato, para la ceremonia del "Grito"; luego, el ingenio, la audacia y la lealtad de los tripulantes salvaron a este patrimonio que hoy ha recuperado su esplendor.

El tren "Olivo" permanece junto a la réplica en tamaño natural de la antigua estación de Ozumba, donde se guarda la vajilla de porcelana decorada con la imagen del Hospital "Colonia"; lo escoltan otras reliquias rieleras y el notable comedor de los trabajadores del museo, cuya decoración evoca los comienzos del siglo XX, que muchos cinéfilos conocen a través de las películas ambientadas en la Revolución Mexicana o en el viejo oeste: escritorios de cortina, espejos-percheros para jipijapas, bombines y cachuchas, sillería porfiriana, colosales cajas fuertes con decoración decimonónica, modelos a escala de los coches "Pullman".

Por su inapreciable valor, el tren presidencial "Olivo" solamente puede conocerse a través del servicio gratuito de visitas guiadas; los cordiales jóvenes le esperan los miércoles, jueves y viernes de nueve de la mañana a tres de la tarde; los sábados, de nueve a cinco de la tarde, en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec.

La visita culmina con las palabras de Alberto Nájera: "Este tren, nuestro tren, estará aquí para siempre, como evidencia de lo que jamás volverá a ocurrir".
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