Opinión / Columna
 
Armando Maya Castro 
Un liderazgo nada honroso
El Occidental
21 de noviembre de 2009

  De acuerdo con un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), "el único país en el que se registró un empeoramiento en la situación de la pobreza fue México, cuyo incremento de 3.1 puntos porcentuales entre 2006 y 2008 refleja los primeros efectos de la crisis económica que se empezó a manifestar hacia fines del año".

Ahora nuestro país es líder en pobreza en América Latina. Se trata de un liderazgo que ninguna nación del mundo quisiera tener, pues, lejos de honrar, denigra a la nación que lo tiene. El resultado del estudio realizado por la CEPAL alarma por una parte, y por la otra pone en tela de duda la funcionalidad de los actuales modelos de equidad y combate a la pobreza.

Nuestras autoridades no pueden culpar a la crisis mundial de los problemas económicos que nos aquejan, pues los demás países latinoamericanos enfrentaron problemas similares y no tuvieron un repunte en la pobreza, semejante al que tuvo nuestro querido México. Aquí la situación se agrava días tras día: crece inusitadamente la marginación, y el número de mexicanos que no tienen para una alimentación adecuada, es cada vez mayor.

Mientras que países como Perú y Brasil están ganando la batalla contra la pobreza, en México, no sólo se incrementa el número de pobres, sino que las clases marginadas son cada vez más pobres. Lo peor del caso es que no se está haciendo lo suficiente para detener la miseria y el atropello a los derechos humanos de los pobres.

En todos los estados de la República se observan personas con bajísimos ingresos, sin acceso a la educación y a los servicios de salud. Muchos más viven sin empleo, privándose a sí mismos y a sus familias de lo elemental para sobrevivir. El problema se halla presente lo mismo en las zonas urbanas que en el campo. La ayuda del Estado no es suficiente para frenar los crueles embates de la pobreza.

Es verdad, la pobreza no apareció en el presente sexenio ni el pasado, pero una cosa es cierta: en los últimos años ha tenido un repunte preocupante. No se trata de desconocer los esfuerzos que en la materia ha hecho la presente administración federal, sino de que se analicen las causas que han incrementado el número de personas pobres, y que la clase política en pleno ponga particular atención en la evaluación de las políticas públicas de desarrollo social.

Se trata de que todos, como lo ha pedido el Primer Mandatario de nuestra nación, seamos solidarios con quienes menos tienen en estos difíciles momentos. Necesitamos tomar conciencia de que la pobreza sigue siendo el principal reto para el desarrollo de México. El sufrimiento de millones de mexicanos a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional reclama de todos, mayor atención y aplicación. Es hora de actuar con responsabilidad cuando se trata buscar soluciones a un tema tan complejo como el de la pobreza. No hacerlo puede ocasionar que el problema termine por rebasarnos, y que este terrible flagelo se siga ensañando de millones de compatriotas nuestros.

armayacastro@yahoo.com.mx
 
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