Opinión / Columna
|
José de Jesús Covarrubias Dueñas
Conmemoración de la Revolución Mexicana
El Occidental
19 de noviembre de 2009
|
La Revolución Mexicana de 1910 se inició con el "Plan de San Luis Potosí", en el cual, Madero, señaló el adagio bíblico: "El pueblo tiene hambre y sed de justicia"; en contra de la dictadura de Porfirio Díaz Mori, quien benefició a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana y a los extranjeros, quienes controlaban la economía del país, cuestión que sigue vigente.
Es muy lamentable señalar el hecho de que se inició la Revolución en contra de Porfirio Díaz y sin embargo, la lucha se prolongó por muchos años más, que los podríamos ubicar hasta 1940, dado que la "Guerra Cristera" y sus efectos se prolongaron hasta dicha década, pero en el entendido que aún tenemos los problemas para separar el Estado de las Iglesias.
La Revolución Mexicana de 1910, provocó una nueva Constitución, que fue la de 1917, Norma Rectora que sigue rigiendo al país, cuya estructura es de 11 títulos, 10 capítulos, cinco secciones y 136 Artículos.
De dichos Artículos, han sido modificados 101 en más de 475 ocasiones y en total, nuestra Norma Rectora, desde 1912 hasta nuestros días, cuenta con más de 900 artículos modificados, lo cual nos lleva a la pregunta de si es la misma que el Congreso Constituyente de 1916-1917 aprobó, de manera especial, sus intenciones.
La Constitución de México de 1917 fue paradigmática en el planeta en dos cuestiones: la primera, se establecieron, por primera ocasión en una Norma Rectora, los sagrados, inalienables, imprescriptibles e indivisibles derechos de interés social de los campesinos, de las comunidades autóctonas (mal llamados indios), de los obreros y de la libertad religiosa ante una mayoría de católicos que seguimos poblando esta maravillosa tierra.
La segunda gran aportación de México al constitucionalismo en el planeta, fue el hecho de que se estableció la forma de economía mixta; ante el enfrentamiento en el planeta del capitalismo, representado por los EUA y del socialismo, cuyos inicios eran de lo que fue la URSS, hoy Rusia (CEI), México, optó por un sistema económico híbrido, donde se le permitiera al capitalismo desarrollarse, pero sin oprimir a los obreros, campesinos y autóctonos del país, los cual no hemos logrado.
Otra gran aportación del movimiento de la Revolución Mexicana de 1910, ya concebido desde el Congreso Constituyente de 1856-1857, fue que la educación se estableciera por el Estado de manera laica, pero como un servicio al público, del tal manera, que todos los mexicanos ocurriesen a las escuelas públicas para recibir la enseñanza, en primer lugar, la básica y después la universitaria, lo cual también provocó luchas entre estudiantes con saldos de muchos muertos y es un tema que todavía se encuentra abierto, ya que se esperan recortes presupuestales a la educación en México y a las Universidades Públicas, lo cual será, sin lugar a dudas, un grave retroceso en el país, dado que nuestra educación se encuentra a la baja en cantidad y calidad, según los últimos informes de la OCDE.
La educación en México, además de ser gratuita, laica y democrática, será nacionalista, entendiendo al nacionalismo como el amor a la patria, el conocimiento de nuestras necesidades y problemas, para aprovechar nuestros recursos humanos y materiales en aras de resolverlos, y así, lograr nuestra independencia económica y política.
Lo anterior implica que la idea de la democracia que existe en México, es de que sea un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, cultural y social del pueblo, lo cual implica que México maneje en forma científica, racional e inteligente sus enormes recursos de los mares, del petróleo, de los minerales, de la flora y demás con que todavía contamos y que han sido mal administrados.
Así, el ideario de la Revolución Mexicana no lo hemos cumplido, los gobernantes deben amar más a México y los que habitamos este país también, debemos comprometernos más con las causas de la República, que son las nuestras, conocer los ideas de la Revolución, leer nuestra Norma Rectora, para que nos quede claro que lo que nosotros no hagamos por nuestro país, nadie lo hará.
Es por ello que una de las mejores formas de celebrar el Centenario de la Revolución Mexicana, es refrendar el pacto social que realizó el pueblo de México y cumplirlo, ubicar los ideales de Villa y Zapata, entre otros grandes revolucionarios y continuar con dichas tareas de educar, de brindar empleo, de aprovechar nuestros recursos, de tolerarnos y de seguir pensando y trabajando para lograr que cada mexicano desarrolle, de manera integral y armónica, todas sus facultades para que se convierta en una persona y ciudadano del planeta, con los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro.
Columnas anteriores
Columnas anteriores