Opinión / Columna
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Óscar de la Torre Padilla
Reflexión electoral
El Occidental
29 de junio de 2009
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Los partidos políticos, como organizaciones de ciudadanos e interlocutores entre la sociedad y el Estado, deben vivir una permanente actualización, para interpretar adecuadamente los continuos cambios de una sociedad en evolución, sobre todo en esta época en la que los adelantos tecnológicos y los medios de comunicación ponen a nuestro alcance las transformaciones económicas, políticas y sociales que acontecen en cualquier lugar de la Tierra, con las consecuentes repercusiones que registra esta era de la globalización mundial que ha hecho a los países más interdependientes.
Cambian las estructuras de los Estados, y cambian los partidos políticos, para adecuarse a los avances democráticos. En estos tiempos de tantas reformas simultáneas en todos los órdenes de vida, surgen dudas y confusiones, así como actitudes diversas que, en el caso de las organizaciones partidistas se reflejan, ya sea por causas internas o por motivos externos, en desprendimientos o divisiones que los partidos tienen que superar.
El Partido Revolucionario Institucional ha pasado por diferentes situaciones que le han afectado severamente; sin embargo, su origen histórico y sus profundas raíces ideológicas lo mantienen como la fuerza política mayoritaria del país, superando embates de dentro y de fuera, ya que hay quienes se han propuesto culpar al PRI de todo lo malo que acontece en nuestro país, ignorando lo mucho que ha contribuido para forjar un México de instituciones, de leyes y de paz social que, sin soslayar las situaciones difíciles que vivimos y que no son exclusivas de nuestra nación, nos permiten disfrutar como en no muchos lugares del mundo, de libertad y democracia, que son los valores fundamentales e insustituibles de toda sociedad moderna.
Como parte de un todo pluripartidista en el que somos la primera fuerza política nacional, nos proponemos conservar dicha posición, ya que el PRI cuenta con la experiencia y la capacidad de una extraordinaria reserva humana de hombres y mujeres debidamente preparados para las tareas públicas, muchos de ellos con merecido prestigio profesional y reconocimiento público.
Los priístas confiamos en que en las elecciones del 5 de julio de 2009, los ciudadanos reflexionen seriamente y hagan patente una forma de actuar que corresponda a la nueva cultura política que los mexicanos nos estamos dando.
¡Hay que informarse para comparar, comparar para decidir, decidir para votar!
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