Opinión / Columna
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Guillermo Cosío Vidaurri
Un llamado a votar
El Occidental
29 de junio de 2009
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Hemos llegado casi al final de una campaña electoral que debe considerarse gris, llena de improperios, sucia, tortuosa, que de poco sirvió para motivar al electorado no comprometido con algún partido político en particular.
Muchos ciudadanos, particularmente los sin partido, indecisos o indiferentes, poco se sintieron atraídos por las proclamas de los partidos y los candidatos, salvo en contadas excepciones.
Bastantes electores y diversos comentaristas políticos han externado su opinión en el sentido de que pese a las varias reformas que se han hecho para tratar de hacer más efectiva la democracia electoral, es poco aún la que hemos logrado a plena satisfacción y por ello sigue siendo un reclamo constante.
Hoy, en las campañas la noticia o noticias cotidianas son las relativas a las recíprocas imputaciones entre candidatos o sus partidarios; se han adjudicado a los rivales adjetivos por demás agresivos, poniendo en tela de juicio o duda su idoneidad y en el peor de los casos, acusándose de estar o haber estado ligados al narco o a cualquier otra acción delincuencial.
Tienen lugar también en primera plana, los llamados al voto blanco, al nulo o a la abstención. ¡Vaya manera de darle vida a la democracia!
Lo anterior es una repulsa a la carencia de motivación entre los electores respecto de quienes como candidatos a diversos cargos esperan convertirse en funcionarios públicos: alcaldes o diputados.
Es evidente que para muchos mexicanos, la democracia, pese a todo lo que se ha pretendido por medio de medidas legislativas, no avanza, ni podrá avanzar a gusto de la ciudadanía, pues quienes conducen los partidos políticos no abren los ojos a la realidad y con espíritu de renunciación a sus actuales status de privilegio. No se deciden a retirar los diques de la indiferencia y dan salida a las aguas constituidas por la opinión pública a fin de que fluyan nuevas opciones consecuentes con la demanda ciudadana, la que sin tapujos dice:
¡Abajo la representación plurinominal! ¡Abajo los senadores de partido que con su número y forma de elegirse rompieron el marco federal!
¡Abajo la discrecionalidad y desvergüenza que permite a los representantes populares y a los funcionarios públicos disponer a placer del erario para satisfacer sus insanos apetitos económicos, mediante una escalada de prerrogativas que parecen no tener fin!
¡Basta ya de licitaciones amañadas para favorecer a contratistas vinculados con funcionarios obsecuentes, encareciendo la obra pública y dando margen a escandalosos sobreprecios!
Estas son algunas de las demandas que corren de voz en voz y a las cuales deben de atender quienes dirigen los partidos políticos, a objeto de que busquen la manera de encontrar cauce a esas peticiones.
Deben de enmendar el camino, si es que no desean contemplar el derrumbe de la confianza en el sistema democrático y tengamos en el futuro que atestiguar cambios drásticos que den al traste con lo poco o mucho que hemos avanzado a partir de la reforma de don Jesús Reyes Heroles.
Es hora de pensar en eso y pensarlo en serio. Es necesario abrir oídos al clamor popular que por ahora manifiesta su contrariedad invitando a la abstención, al voto en blanco o al anulado, pero que el día de mañana puede expresarse de otra forma y no apegada a marcos democráticos.
El 5 de julio se debe ir a votar. De no existir candidatos que satisfagan plenamente los deseos del elector, debe votarse por el menos malo de los que están propuestos, deseando que éste, siendo un ser inteligente haya recogido durante su campaña los anhelos populares, y que por ende, llegando al aspirado cargo, no cometerá los mismos errores y excesos que han motivado el explícito malestar de la ciudadanía, respecto de la cuestionada conducta de varios de los actuales funcionarios gubernamentales, y de aquellos representantes populares que tan abiertamente han sido objetados -la mayoría de las veces con justificado motivo- en razón de los notorios abusos en que muchos de ellos han incurrido.
Es la hora de votar anhelando que el nuevo trienio aporte alcaldes y diputados poseídos de auténtico espíritu de servicio y deseosos de cumplir a plenitud las honrosas encomiendas que por medio del voto les serán asignadas.
¡Votemos esperando que el cambio resulte favorable y en beneficio de todos los mexicanos!
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