Opinión / Columna
 
Ernesto Díaz Martínez 
Unidad y oficio político
El Occidental
7 de febrero de 2012

  El candidato a la gubernatura de Jalisco por el PRI, de gira por Puerto Vallarta, advirtió a sus correligionarios de allá que su partido corre el riesgo de perder las elecciones si no van unidos.

Lo que resulta interesante, dado que el tricolor enfrenta procesos de selección complicados en municipios donde la sombra de la fractura ronda de cerca. Los casos de Guadalajara y Zapopan son todo un desafío. En la Perla Tapatía, el PRI no tiene mejor prospecto que el diputado federal Salvador Caro. Ojalá no se atraviese el engolosinamiento que pondría en un verdadero riesgo el triunfalismo priísta.

Todo lo anterior, si recordamos que la mayoría de gobernadores perredistas y varios aliancistas se deben a rompimientos al interior del tricolor. Luego entonces, si ya el PRI acertó en Jalisco al designar candidato de unidad a Aristóteles Sandoval, debe seguir la línea de respetar los méritos en campaña y en el ejercicio gubernativo como signos de rentabilidad político electoral.

A sabiendas de que en casi todos los cargos en disputa elegiremos al menos malo, ya que es de todos muy bien sabido, que a la gente más honrada y entregada a las mejores causas sociales, se le dificulta o de plano se le impide la participación política, por mandato de los caciques mañosos como algunos que conozco en varios municipios jaliscienses...

Fenómeno ese del sectarismo y la simulación, que abona la ruptura y con ella los riesgos que implica perder, aunque en apariencia se lleve una amplia ventaja. Futboleramente hablando, como le ocurrió este domingo al Toluca, que antes de finalizar el primer tiempo ganaba 3 goles a cero al Pachuca, para terminar perdiendo el partido por 4 a 3.

Una buena selección de candidatos y el oficio político de ellos, para que los lambiscones y los dinosaurios de cada región, no los acaparen ni les impidan el trato y comprometerse y ser incluyentes con gentes mejor calificadas en la lucha por la democracia y la justicia social, aunque para ello los candidatos del PRI tengan que brincar los cercos impuestos por guaruras, señorones hediondos, de gran desprestigio y toda clase de despreciables.
 
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