Opinión / Columna
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Tere López
Equidad ¿para qué?
El Occidental
13 de noviembre de 2009
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En nuestro país, las inequidades entre mujeres y hombres persisten y crecen, siendo la discriminación por género la forma de exclusión más común en la mayoría de los aspectos de la vida diaria. A tal grado que llegamos a considerar normal el hecho de que las mujeres tengan menos oportunidades que algunos varones, justificándonos en la tradición y las costumbres.
Las inequidades y las relaciones desiguales de poder hacen que las mujeres y los hombres no gocen de los mismos derechos, generando así ciudadanos de primer y segundo nivel. Situación que propicia, además de la desigualdad, una violación a los derechos fundamentales, lo que invariablemente se traduce en subdesarrollo y en un atraso de las comunidades que viven situaciones de desigualdad.
Todo tipo de desigualdades, cuando se dan de manera marcada, lesionan la dignidad y los derechos humanos de las personas, pero ante todo la desigualdad social o de género propicia un descontrol social y de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas, un mayor índice de pobreza.
En Jalisco el trabajo a favor de la equidad de género se lleva desde muchas vertientes, así encontramos desde organismos no gubernamentales hasta instituciones y organismos de gobierno que luchan para alcanzar la equidad de género, sin embargo se habla mucho de la equidad, pero no siempre se le sitúa en un determinado escenario, en este caso tanto en la política o en los negocios se habla de la equidad, más lamentablemente sólo se habla pero no se actúa concretamente.
Actualmente las mujeres empresarias nos hemos incorporado plenamente al desarrollo económico y combinamos nuestras tareas de madres y esposas, porque nos interesa construir un mejor futuro con mejores oportunidades laborales para la juventud.
Cuando se habla de equidad en los negocios, debemos trabajar en el desarrollo de una nueva cultura laboral, viendo a nuestros trabajadores no como un subalterno sino como un colaborador de nuestros negocios, humanizando de esta manera nuestra labor frente a una empresa. Tomando en cuenta que la equidad en los negocios incluye también una nueva cultura frente a los mismos.
La desigualdad entre hombres y mujeres en México y el estado es estructural, es decir, va más allá de las normas legales y se asienta sobre una cultura que le da soporte, por lo que una medida legislativa es importante mas no suficiente. Sino que los actores políticos y principalmente las dirigencias de los partidos deben velar porque estas cuotas de género se cumplan a cabalidad.
Las acciones que hoy se realizan a favor de la equidad de género se reflejarán mañana en una sociedad más sana, libre de violencia, donde se privilegie la comunicación y el respeto a los demás. Así como el trato justo, no sólo entre hombres y mujeres, sino entre personas del mismo sexo.
La equidad siempre será un factor de desarrollo, pues una sociedad que promueve relaciones equitativas, siempre es una sociedad más sana y libre de violencia.
*Abogada y empresaria
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