Opinión / Columna
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Tere López
La importancia del debate
El Occidental
4 de febrero de 2012
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PRISMA CIUDADANO
Los debates políticos son el mejor escaparate para conocer y ver las debilidades argumentativas de los candidatos. Este ejercicio, tan sonado en estos días y tan temido por muchos, es la mejor prueba de que aquel que intente gobernarnos, desde cualquier nivel de gobierno, debe estar preparado para los embates de sus contendientes.
Esta semana tuvimos, afortunadamente, el último de ejercicio entre los aspirantes a la candidatura presidencial del Partido Acción Nacional. El primer debate fue aburrido, plano, sin chiste, sin propuestas, carente de los elementos esenciales que lo pueden determinar como debate. Este segundo ejercicio consistió en ver a un Ernesto Cordero profiriendo descalificaciones y ataques hacia Josefina Vázquez Mota; Santiago Creel en su postura ecuánime y Josefina tratando de esquivar las preguntas como: ¿por qué ha sido la diputada con más faltas y menos participaciones, incluso debajo del célebre Jorge Kawaghi?
Definitivamente de los dos "ejercicios democráticos" no se hace uno, el primero no fue debate el segundo estuvo marcado por la intolerancia de Cordero (actitud ya conocida en él). Estos supuestos debates sólo reflejan la descomposición que vive el PAN al interior de sus filas. No confían ni en ellos mismos. Simplemente si ganara Cordero ¿cómo invitará a Josefina a su gabinete si él mismo la califica de ineficiente? Y si gana Josefina ¿cómo integrar a un Cordero que tanto habló de ella?, Creel por su parte ha sido el único que se ha mantenido en una postura neutral, pero eso a la larga le ha afectado pues su perfil es bajo en comparación con sus contendientes, aunque debemos reconocer que es el de más trayectoria.
En un debate, es necesario que el político asuma el rol de candidato, y más que de candidato, el rol de futuro funcionario. Por esta razón llegar a un debate con los datos negros y la lista de errores del otro candidato es una falla toral en la campaña, pues no se está proponiendo sino destruyendo, si a eso le sumamos que son debates internos la situación es peor, pues se están desgastando antes de llegar a la contienda constitucional.
En nuestro país los debates se centran en los candidatos, sin embargo, el debate político, debe versar sobre la reflexión de los candidatos a cerca de sus propuestas y perspectivas económicas, políticas y sociales del país; partiendo siempre del lugar en que estamos actualmente y con una amplia perspectiva de futuro del país que aspiramos y queremos ser.
Lo que vimos en el supuesto debate del PAN, es sólo la muestra de la desunión y las ansias de poder de sus precandidatos, no vimos un debate, vimos un enfrentamiento y la lucha por descalificarse unos a otros. ¿Cómo nos van a vender la idea de la unidad, si desde ahora se están despedazando?
México no merece debates de esa calaña, y mucho menos candidatos que no sepan debatir a la altura de un país como el nuestro. El debate es un instrumento excelente para dar a conocer las propuestas y para mostrarse, con argumentos y no con ataques, como la mejor opción posible en una elección.
* Abogada y empresaria.
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