Opinión
Sara S. Pozos
Calderón, el indolente

El Occidental
6 de mayo de 2009

Plagada de errores y contradicciones, la emergencia sanitaria decretada por el presidente Calderón ha dejado entrever un sinnúmero de fallas en el colapsado sistema de salud del país. Ha evidenciado, también, cómo los planes elaborados en el sexenio foxista, no sólo se convirtieron en letra muerta, sino que llevaron a la catástrofe lo mismo a ciudadanos que a médicos, a instituciones relacionadas con el área de salud, privadas que públicas.

Los especialistas e investigadores epidemiológicos mexicanos -como muchos otros del mundo- esperaban desde los primeros años de esta década una pandemia de gripe aviar, con la esperada mutación del virus. En 2005, el entonces secretario de Salud, Julio Frenk, elaboró el "Plan nacional para la preparación y respuesta ante una pandemia de influenza", aprobado en 2006 por Vicente Fox, que contiene lineamientos específicos para reaccionar ante epidemias de influenza, así como para saber qué hacer ante la inminente posibilidad de que el virus mutara al grado de provocar una pandemia.

El único documento de tipo normativo y obligatorio en caso de una epidemia, fue ignorado completamente por el presidente Calderón y por su actual Secretario de Salud. Según diversas investigaciones y documentos dados a conocer en la revista Proceso de esta semana, hay datos que revelan los primeros casos de gripe atípica desde el mes de febrero. Algunos investigadores, revisando información publicada en Atlanta, se han encontrado con que el primer caso de influencia tipo A/H1N1 se registró desde el 15 de marzo. En este sentido, las decisiones tomadas posteriores a esa fecha, sugieren que el reconocimiento de la epidemia o fue ignorado o tomó por sorpresa al gobierno.

¿Qué hizo mal el Gobierno de Calderón? No instaló carpas afuera de los hospitales más grandes del país para atender ahí a la gente con sintomatología de influenza, sin necesidad de hospitalizarlas a destajo, como se hizo finalmente, convirtiendo a los hospitales en focos de infección. Según el Plan de 2005, los potenciales enfermos de influenza se les debería de aplicar una prueba rápida creada en el Instituto Mexicano del Seguro Social llamada Directigen Flu A + B que detecta dos tipos de virus, el A y el B. Quienes dieran positivo en la prueba -sugería el Plan 2005- tendrían que ser hospitalizados y sus muestras analizadas en un laboratorio para determinar la estructura genómica de la cepa. Aquellos que dieran negativo en la prueba recibirían medicamento o se les canalizaría a sus clínicas para un chequeo, en primera instancia.

Sin embargo, las pruebas rápidas apenas comenzaron a aplicarse el 28 de abril, cinco días después de haberse declarado la emergencia sanitaria y más de un mes después de haber determinado que el brote se estaba expandiendo a escala nacional.

En resumen, el Gobierno de Calderón hizo todo mal. No examinó a los pacientes y contó a todos los que tenían síntomas parecidos como infectados por la influenza. Antes de esperar los resultados, emitió la alarma sanitaria, lo que provocó incertidumbre y pánico entre la población. Para agravar más la situación, la información que emitían las autoridades estaba mal, incompleta o alterada. Sin explicaciones que convencieran a propios y extraños, las autoridades de salud del Gobierno de Calderón, exageraron la situación aunque las medidas tomadas fueron las correctas. El error, pues, fue no haber previsto una situación similar.

LA CORTINA SANITARIA DE HUMO

Cuando las televisoras se congraciaban con la noticia y explotaban a como diera lugar el tema de la emergencia, o mientras buscaban palabras de alabanza y felicitación para los errores de Calderón, nuestro Presidente envió algunas iniciativas de ley y emitió diversos decretos, que lo único que muestran es la clara tentación y hambre de enriquecimiento que mueve al inquilino de Los Pinos.

El jueves 16 de abril, mientras todo el mundo veía a Obama -y ya se conocían las muertes y brotes de la influenza- el PAN revivió su iniciativa para intervenir comunicaciones privadas y permitir "visitas domiciliarias" sin orden judicial de por medio. El mismo día de la declaratoria de riesgo sanitario, Calderón presentó al Senado cuatro iniciativas, una de ellas para que se le permitiera declarar "la existencia de una afectación a la seguridad interior" donde a su juicio haya problemas graves, entre ellos el de "sublevación". El día 25, emitió un decreto para autorizar a la Secretaría de Salud la compra de medicamentos y otros insumos, sin restricciones administrativas de ninguno tipo.

Así las cosas, hay que buscar más indicadores que nos ayuden a confirmar el saqueo que Calderón y Fox, o los gobiernos panistas han hecho de nuestro país.

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