Opinión / Columna
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Felipe de Jesús Garibay Valle
Peña Nieto, Josefina y "El Peje", ¡no va más!
El Occidental
9 de febrero de 2012
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Empezó a dar vueltas la ruleta de las elecciones de julio de este año en la que se decidirá quién es el futuro o la futura mandamás en el sistema presidencialista que nos viene descobijando, al tenor de los desaciertos que venimos sufriendo desde hace más de 24 años, sin que eso nos dé marco para elogiar cualquier otra gestión de los presidentes que hemos sufrido en la historia de nuestro México, a partir de las ilusiones forjadas con el triunfo de la Revolución Mexicana, cuyos efectos se han venido diluyendo poco a poco, al grado de que los motivos de inicio de la lucha armada, ya están otra vez presentes en el contexto nacional.
Desde luego siempre existirá un ciclo en el que se regresará siempre al punto de partida si se dan en el devenir histórico las mismas causas y los mismos deterioros que perjudicaron el régimen anterior, de tal suerte que aquella lucha que causó tantas muertes regresará a donde empezó, y ese es nuestro temor.
Los partidos de mayor fuerza, tanto los de izquierda como los del centro y el de la derecha, plantean su programa de actividades administrativas con una oratoria de convencimiento, en donde coinciden en prometer el bienestar general y la solución de los problemas actuales, sin que en ningún plan de trabajo haya un señalamiento de cómo se intentará corregir los defectos principales de nuestra vida en común, así como de qué manera se buscará solucionar las principales enfermedades que nos tienen el borde del colapso, destacando, desde luego, la economía en quiebra, la inseguridad, el altísimo costo administrativo que genera un déficit que pudiera evitarse, si realmente apareciera alguien que reestructurara el modus administrativo de nuestro deteriorado sistema.
Ni Josefina ni Peña Nieto ni "El Peje" han planteado una estrategia convincente que pueda modificar las causas del saqueo que sufrimos y la pésima administración de nuestros recursos, que si no están totalmente agotados, está muy cerca de presentarse, en un México que tuvo abundancias y que ahora en su mayoría tiene carencias.
La corrupción, el sistema educativo deficiente y la inexistente moral, son necesariamente uno de los problemas cuya solución no está fácil, dado el arraigo tremendo que existe en el contexto de la cultura nuestra, tan radicado en nuestros formatos, que aún los más honrados, cuando llegan al poder se enriquecen y se asocian en la tolerancia de unos con otros para solucionar su problema hacendario y los de sus descendientes, justificando su acción con la comodidad que da la solución de su problema particular y la de sus familias.
Es necesario diseñar un sistema de producción que en la secuencia del sistema económico permita que todas las clases baja y media y media alta tengan mano ocupada con una ganancia que satisfaga sus necesidades, que aunque no lo vuelva muy rico le permita vivir con dignidad, es necesario también crear, a partir de una verdadera educación, el respeto por los demás y el respeto a los demás, incluyendo en éste, el no recibir a lo que no se tiene derecho y motivar el desarrollo de una verdadera honradez proliferada por todos los frentes, incluyendo a las diversas iglesias, en las que se localizan indebidamente gentes que se enriquecen aún contra su manera de pregón en la multiplicación de sus creencias.
Esto es, un increíble cambio que ninguna candidatura ha mostrado su diseño, callándose, desde luego, las preferencias del que esto comenta.
Como dijo mi compadre "El Pichojos": "¿Será necesario un sistema colectivista impuesto con mano de hierro?, ¿lo permitirían los dueños de los medios de producción?... está ca...".
* Catedrático e Investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG. Presidente del Taller Jurídico Interdisciplinario, A.C.
felipe_penal@yahoo.com.mx
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