Opinión / Columna
 
Felipe de Jesús Garibay Valle 
Calderón no es el que más gana; ¡pobrecito!
El Occidental
19 de noviembre de 2009

  Para bien o para mal, poco a poco se ha venido trasparentando lo que oficialmente ganan las altas esferas gubernativas, ya sea el Presidente de la República, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, el Director de la Comisión Federal de Electricidad, el Auditor Superior de la Federación, el Presidente del IFE, el Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Director de Hacienda, el Secretario de Gobernación y otros altos jerarcas de los mandos nacionales, que en cuanto supimos con exactitud lo que ganaban, nos sentimos terriblemente mal al comparar lo que gana un obrero, un campesino o un burócrata, lamentable diferencia que hacen más patente la distancia social y la injusticia que está presente en un México como el nuestro.

Cierto es, que no es posible que todo mundo ganemos lo mismo, y, desde luego sería imposible que sucediera tal cosa, porque ningún presupuesto ajustaría si la igualación es hacia la superioridad, porque si es hacia los planos menores entonces nos sobraría una cantidad bastante considerable, que hace poco menos que imposible el que se realice.

Nos parece insultante que la presidenta del Tribunal Electoral, María del Carmen Alanís, con todo y su posible sapiencia, gane en un mes lo que muchísimos trabajadores no ganan en un año, siendo bastante desproporcionado el sueldo, aunque el trabajo fuera de igual dificultad, aunque, si bien es cierto, un puesto de alta responsabilidad requiere un salario de mayor trascendencia, pero no tanto, porque pone de manifiesto la injusticia en que vivimos en este México nuestro.

El Presidente de la República ganará, para el año que entra, sólo 245 mil 782 pesos más gastos ¡imagínense el concepto gastos, en un puesto de esta trascendencia!, sueldo que es ligeramente menor del que ganará Ortiz Mayagoitia, presidente de la Suprema Corte de Justicia que es de 246 mil pesos y poquito mayor que el de Elías Ayub, de la Comisión Federal de Electricidad, que es de 245 mil pesos, luego ligeramente debajo de ellos está el presidente de la Comisión Nacional de Derechos humanos, Raúl Plescencia, quien sólo ganará 244 mil y el Director de Pemex, 230 mil.

Siguen en la lista ya un poco más abajo los senadores, con un sueldo de 168 mil pesos, sin contar lo que pueden recibir para gastos, inmediatamente después los diputados, que aunque tienen asignado 801 mil pesos, tienen un apoyo de casi 160 mil pesos, lo que los convierte en ricos asalariados.

Es evidente que nuestro país tiene muy desarrollado el sistema discriminatorio en lo que a salario se refiere, y si bien es cierto que no sería lógico que un obrero gane por salario lo que un Presidente de la República gana, también es cierto que el señalamiento se refiere a la gran diferencia económica que por desgracia existe entre lo que gana y percibe un alto funcionario y lo que puede devengar otro tipo de trabajador, insistiendo, en que este salario sólo es una parte mínima de lo que percibe, encuentra o consigue un senador, un diputado, un gobernador o un alto directivo de una paraestatal, en el contexto de nuestra manera de ser, pues para nadie es un secreto los negocios, participaciones y demás percepciones, que por "negocios" tiene en su haber los altos comisionados de la administración pública.

Pensamos en ocasiones que hubiera sido mejor no saberlo, no enterarnos de esta lastimosa situación, pero la verdad por dolorosa que sea es mejor y más sana, porque así conocemos nuestra realidad y lo que se deriva de ella.

Nosotros no creemos en una igualación económica total, pues en ningún sistema, incluyendo al comunista, hay igualdad en todos los sentidos, sino que, siempre habrá quien dispone de mayor ingreso que la mayoría, cuando que, lo ideal sería, que hubiera, por decir algo, tres niveles pero con una cercanía que se pareciera más a la justicia, y no como está nuestra realidad en la que cada día hay más pobres, y cada día nuestros administradores de alto nivel son más ricos, que no deja de ser una realidad dolorosa.

Como dijo mi compadre "El Pichojos": "Pobre del pobre que al cielo no va, lo friegan aquí y lo friegan allá".

* Catedrático e investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG. Presidente del Taller Jurídico Interdisciplinario, A.C.

felipe_penal@yahoo.com.mx
 
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