Opinión / Columna
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David Aréchiga Landeros
¡Viva la Revolución!
El Occidental
21 de noviembre de 2009
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DE TODO UN POCO
Me da la impresión que la Revolución Mexicana de 1910, seguramente sin que nadie se lo propusiera, nació activada para que volviera a detonar en el momento en que se le acabara la inercia, y de alguna manera, volvieran a darse las condiciones sociales que le dieron vida y justificación, mismas que hoy, ya estamos padeciendo, con un gobierno insensible, cuyos altos funcionarios no alcanzan a vislumbrar siquiera la necesidad de bajarse los sueldos en solidaridad con la miseria que impera en este país.
Lamentablemente, el momento se acerca, paradójicamente a punto del aniversario centenario en 2010, cuando prácticamente las dos terceras partes de la población están por llegar a la pobreza extrema, y la Historia, sabia como siempre, está a punto de dar su veredicto justo a tiempo, cuando ya se preparan los festejos patrios y revolucionarios para echar la casa por la ventana, en los que se gastarán 60 millones de dólares nada más en el Distrito Federal, aparte las fiestas de las entidades federativas, donde ya se anuncia que en Jalisco se gastarán 500 millones de pesos, en lugar de atender las más ingentes necesidades de los de abajo.
La democracia por la que vivió, luchó y murió don Francisco I. Madero, hace un siglo, no logra levantar el vuelo y precisamente a principios del siglo XXI, ha llegado a sus más bajos niveles, con una burocracia electoral excesiva y cara, errada y herrada en la frente con una "F" mayúscula que la acusa de fraude maquinado. Una democracia que nunca podrá ser comprada con dinero, si no se acompaña con la plena conciencia de todos para hacer de ella, no sólo una forma de gobierno sino una forma de vida.
Aumenta el riesgo el hecho de que han llegado al poder elementos clásicos del porfiriato, representados por los "científicos" modernos, con apellidos famosos durante la dictadura porfirista, rencorosos por haber perdido sus haciendas en la Revolución, y no podría faltar la alicaída Iglesia, deseosa de recuperar sus fueros y poderes. Así pues, el caldo de cultivo está en su punto, otra vez como hace 100 años, y como la Historia y la física no se equivocan, a una misma acción seguramente corresponderá una reacción consecuente.
Por su parte, los partidos actuales forman alianza con los poderes fácticos, con la única visión de mantenerse en el poder a como de lugar, para defender sus ricos intereses materiales. Los colores no importan, sino los olores fétidos y corrompidos de esos partidos estancados y podridos que desde su nacimiento se echaron a perder por la sencilla razón de que ni siquiera favorecen a sus partidarios, sino que han formado una elite de unos cuantos, que forman la casta divina con la que se rodeó don Porfirio.
Lo único auténtico que se agiganta en este panorama es el hambre del pueblo y el hecho de que no existen argumentos válidos para controlar los votos de una sociedad miserable que vive en un espacio contaminado, sujeta a epidemias que no se pueden controlar, con altísimo desempleo y sin oportunidades reales de mejoría en corto y largo plazo. Un pueblo que cuando se cansa de tener el estómago vacío, y ya lo ha demostrado, prefiere morirse con las tripas llenas de balas.
Entonces, si de revoluciones se trata, como siempre, el pueblo dirá la última palabra.
Resumo: Hay algo que nos preocupa/ que en el ambiente se siente/ presagia revolución./ Es algo que nos agobia/ olor a pólvora negra/ sabor a sangre caliente/ miedos, angustia, miseria/ sueños, ambición de gloria/ sangre, valor y pasión.
* Doctor en Ciencias, UdeG
dalan16@hotmail.com
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