Opinión
Mujer Empresaria
Trinidad Terrazas Gastélum
Los retos actuales de las empresas

El Occidental
28 de noviembre de 2008

Los retos que actualmente enfrentan las empresas son cada día más difíciles, por la problemática que presentan las circunstancias que las rodean. Antes para un empresario era más fácil proyectar y sacar un producto a la venta, porque teníamos un panorama más claro de la competencia, de la realidad económica del país, estudios de mercado, comportamiento y hábitos del consumidor, etcétera.

Ahora con la piratería, adulteración, contrabando y prácticas ilegales, no resulta nada fácil pronosticar el éxito o fracaso de un proyecto nuevo de las empresas. Como empresaria, resulta frustrante que mientras en nuestro negocio apostamos a la honestidad, a la autenticidad y calidad de los productos, estamos compitiendo ante un mercado feroz que sólo piensa en el factor dinero, y poco importa el factor servicio y lealtad al consumidor.

Con tal de ganar dinero, envasan y empacan mercancías poco confiables que incluso ponen en riesgo la salud del consumidor, con la miopía de las autoridades. Y eso es lo de menos. Lo peor es cuando las falsifican, cuando ponen dentro algo diferente al producto original. Estamos hablando de salud. Estamos hablando de vida o muerte.

Como en el caso del tequila. Una bebida nacional, con el prestigio de siglos, ahora en manos de gente sin escrúpulos que adultera y falsifica de manera clandestina. Lo menos que sucede a una persona que bebe tequila adulterado son daños en el hígado, y más grave aún: la ceguera. El mismo consumidor firma su sentencia al comprar un tequila barato, que por lógica debería de deducir que no es verdadero.

En el mercado de productos naturales, por ejemplo, actualmente se está cayendo en las prácticas nefastas que provocó que surgiera este tipo de mercado. El mercantilismo en el naturismo ha hecho su aparición de la manera más burda y despiadada. Sólo importa el dinero y el producto es lo de menos. Se trata de recoger el dinero a carretonadas y después, desaparecer... El mercado naturista auténtico ha rechazado los productos "milagro", aquellos que prometen curar hasta lo incurable, porque no existen.

Asistí recientemente a una exposición de productos naturistas de todo el país y es francamente desalentador observar cómo están vendiendo chatarra con el nombre de productos naturales a los consumidores, que por ignorancia e ilusión, compran cualquier cosa en aras de bajar de peso, recobrar energía y en general, mantenerse saludables, sin pensar ni digerir intelectualmente si el producto que les ofrecen es realmente auténtico, y terminan comprando sólo ilusiones.

Eso es lo más impresionante: la ignorancia de los consumidores, que ponen su vida en manos de analfabetas ambiciosos. Entonces, para las empresas que le apostamos a la calidad y a la autenticidad de los productos, resulta muy difícil competir en un mercado cuyos consumidores carecen de cultura consumidora y prefieren precio en lugar de calidad.

Prefieren ilusiones en lugar de realidad. Eligen la chatarra en lugar de productos auténticos, todo por ignorancia. La incultura consumidora es muy grande en México. Es incongruente que la gente compre productos carísimos, sólo porque los vieron en la televisión, sin tener en cuenta que su salud está en riesgo. Ni siquiera se preguntan qué contienen. Los ingieren sin pensar.

Lo único que quieren creer son las falsas promesas hechas por charlatanes. Es un gran reto para la Secretaría de Salud regular y prohibir los anuncios en televisión y radio, donde ofrecen milagros con la ingestión de tales productos chatarra. Habrá que seguir con la mano dura.

Sería muy interesante investigar estas empresas, si realmente existen como tal, sus domicilios, sus plantas elaboradoras, empacadoras, si pagan impuestos, licencias, seguro social, etc. La mayoría de estas supuestas empresas, no cuentan más que con una oficina y cientos de secretarias para vender sus productos chatarra por TV o internet.

Se conservan el tiempo suficiente para ganar dinero y desaparecer. Cuando se trata de hacer el recuento de los daños ocasionados por sus productos "milagro", estas empresas fantasmas desaparecen como por arte de magia.

Nadie supo, nadie responde por nada. Reina la impunidad por doquier. ¿Quién regula a estas empresas? ¿Qué es lo que contienen esos productos? ¿Quién responde por los daños? ¿Quién defiende a los consumidores?

Seamos selectivos al comprar. Leamos etiquetas, comprobemos que lo que estamos comprando sea auténtico y no nos dejemos llevar por la ilusión.

Nuestra salud es lo más valioso que tenemos.

* Empresaria y analista.

analisis@notiemp.com
Columnas anteriores
Columnas

Cartones