Opinión
Magdiel Gómez Muñiz
¡En la esquina bajan!

El Occidental
28 de noviembre de 2008

"De vez en cuando es necesario sacudir el mundo para que lo podrido caiga a la tierra", don Zandalio apagó la tele y se fue a dormir. Había cumplido con su jornada laboral y era necesario rendirle culto a Morfeo, después de su ritual de limpieza -dientes, cara, manos- estaba listo para meterse a la cama. De repente el timbre del teléfono sonó; era Trisosforo Centina amigo de la infancia. "¿Viste las noticias del Canal de las Estrellas?", "¡qué barbaridad!... ¿qué pensarán de nosotros?; ¡nos consideran uno de los países con mayor inseguridad en el mundo!, ¿a poco crees que fue un accidente eso del avión?", "no hay garantías para llegar sano y salvo a casa; que la delincuencia; que los secuestros express; que el narco; que los terroristas. Estamos viviendo una pesadilla dantesca, ¿o no?"

El buen amigo, empeñado de por vida en construir un mundo más armónico y justo, se había petrificado en el tortuoso camino de plasmar en imagen pública sólo lo bueno de una sociedad mexicana por la que él mismo había ofrendado gran parte de su tiempo. "Trifo" (como le decían los cuates, era poeta, trovador y comentarista de radio) su filosofía de vida era cantar lo bello de la vida; quizá, sólo quizá, una pequeña parte de lo feo, por temor al qué dirán. Aunque se pretenda tapar el sol con un dedo, la convulsión social está ahí y no podemos negar un tormento que desde hace un lustro nos ha golpeado duro, pero no todo está perdido, ni todo está para meterse bajo la cama.

Y aunque el arte no es política, ni seguridad pública, ni lucha frontal contra el narco, puede recibirse de estos escenarios grandes enseñanzas y sabiduría, aunque algunos defensores del "mundo color de rosa" insistan en negarlo. Digamos que, todavía queda mucha gente que, tiene disposición y voluntad de hacer arte (desde sus trincheras) para mejorar los problemas que mantienen en vilo a la sociedad mexicana. Hay compromiso social, sentido progresista del cotidiano vivir, la posibilidad que lo que se percibe en el televisor y que pareciese que vamos en caballo de hacienda hacia la barbarie, puede modificarse. Tratar de transformar sólo un poco ese otro escenario que tiene alto raiting llamado vida.

Si bien es cierto que un sector de la población se empeña en hacer de la corrupción, el robo y la mentira el camino más rápido para "triunfar en la vida", también es cierto que muchos otros implicados en la sociedad pelean por trascender por el camino del trabajo.

A menos de 11 meses de un nuevo proceso electoral, deberíamos hacer una pequeña pausa todos aquellos que creemos en la dignidad humana y buscamos un mejor espacio donde vivir (incluidos Zandalio y Trifo). No podemos seguir así, asustándonos de los noticieros que transmiten fieles retratos de la realidad que padecemos, tampoco podemos tomar justicia por propia mano. Debemos, en el mejor de los casos, acercarnos con los representantes populares y exigir que de manera conjunta se implementen políticas tendientes a propiciar un desarrollo en el México que queremos heredar a nuestros hijos.

El maese Jodorowsky decía que "se juzga al mundo proyectando en él lo que uno mismo es". Entonces si no deseamos una sociedad como la que padecemos. Cambiemos internamente. ¿Qué hicimos hoy para ser mejores que ayer?
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