Opinión
Finanzas personales

Alfredo Toledo
Mexicano: insípida cultura del ahorro

El Occidental
5 de noviembre de 2008

La cultura del ahorro no es para la mayoría de los ciudadanos algo de prioridad y en

muchos casos ni siquiera posible, situación que en muchos casos obedece a los bajos salarios que se perciben y los intereses que dan las instituciones financieras a los pocos ahorradores, además de la desigualdad en la concentración de ingresos que existe en nuestro país.

Es importante mencionar que cuatro de cada diez mexicanos habitan en viviendas donde se acostumbra ahorrar alguna cantidad del gasto mensual; mientras que en uno de cada tres hogares se acostumbra participar en alguna tanda a efectos de obtener dinero y poder pagar deudas o comprar algún bien inmueble.

Independientemente de los diversos tipos de préstamos bancarios y tarjetas de crédito que existen en México, casi cuatro de cada 10 mexicanos mayores de edad conoce a algún particular que preste dinero, siendo los hombres los que en mayor porcentaje manifiestan conocer a este tipo de personas.

De tal forma, los hombres tienen una idea más clara sobre los intereses cobrados actualmente por prestar dinero; además, destaca que los jóvenes son quienes declaran saber mejor cuánto es el porcentaje de interés mensual que cobran en estos días las personas que se dedican a prestar dinero.

La cultura del ahorro en México no es todavía una costumbre, en algunos casos ni siquiera una posibilidad, ya que sólo el 43 por ciento vive en hogares donde se acostumbra ahorrar dinero del gasto mensual, siendo los hombres y jóvenes quienes más arraigada tienen esta cultura.

Si se toman en cuenta datos duros como el salario promedio y el rezago en la generación de empleos, se puede explicar en cierta medida lo difícil que es para el mexicano poder ahorrar. De esta situación y la dificultad con que la mayoría de la población accede a los créditos bancarios, se entiende la aprobación por casi la mitad de la población a que existan personas que se dediquen a prestar dinero, aunque los intereses que estos cobran sean extremadamente altos.
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