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Opinión
![]() Magdiel Gómez Muñiz
Vivas con trombón y bombín
El Occidental
31 de octubre de 2008
Después de arduas jornadas y con un buen sabor de boca decidieron cerrar el curso de epistemología. Don Víctor Ortiz (director del plantel educativo) daba cuenta de los trabajos, y lo positivo que había resultado el ejercicio de filosofar sobre la ciencia que Francis Bacon en 1620 legara a la humanidad.
"En efecto -sostenía- este tipo de charlas hace mucha falta a la mayoría de los profesores". Y con sobrada razón criticaba a la colectividad de docentes que en aras de un descanso de fin de semana se pasan las horas contemplando la inmortalidad del cangrejo. "El reto es promover un trinomio constituido por profesores capacitados, estudiantes comprometidos y padres de familia responsables. Cada uno desempeñando su tarea", concluía con su intervención el señor Ortiz. La pregunta obligada es ¿cómo hacerlo? Por ejemplo, partamos del hecho de que educar, evidentemente, es una responsabilidad mayúscula que requiere esfuerzo (binomio padres-alumnos) y la capacitación magisterial una exigencia continua (docentes y directivos). Entonces lo justo sería esperar por resultado una educación de calidad en la que cada individuo haga lo que le corresponda; sólo así se tendrían adiciones positivas en las cuentas escolásticas. Diez y nota para todos -diría el docente-. En pocas palabras, todos ganan en la suma por la calidad educativa, pero es triste observar que ninguna de las premisas se da en la práctica cotidiana. ¡No hay estímulos ni políticas eficaces para lograrlo!, es cierto, pero no todo está perdido. Si queremos ver el vaso medio lleno, hay una institución digna de ser tomada en cuenta y aplaudir la suma de voluntades. Desde sus instalaciones impecables hasta el calor humano de sus profesores esta escuela es diferente. Además podría ser la pauta para muchas otras que desean principiar un buen camino. La Escuela Secundaria 51 (aquella ubicada a espaldas de Plaza Galerías) es una de los pocos claustros en los que los estudiantes junto con sus profesores son los protagonistas de una pedagogía integral, con carácter multinacional y armónico de la formación de individuos con valores éticos capaces de conciliar entornos, culturas, modos de actuar en sociedad. Explico porque "para cosechar calidad se siembra buen producto" -versa el refrán- y en esta institución la autoridad emprende un esfuerzo conjunto entre profesores, padres de familia, educandos y trabajadores administrativos fortaleciendo y orientando la acción educativa. En síntesis, esta "escuela secundaria modelo" alienta al cuerpo magisterial para que se desarrolle con sensibilidad, inteligencia, conocimiento y cultura en pro de una confección de estudiantes ejemplares. La clave del éxito aquí es que destierran el pensamiento de "divide y vencerás", y promueven la máxima de "unir para vencer". ¡Y vaya que se están logrando resultados! Si quisiésemos cerrar la conversa sabatina con una receta mágica se pediría: competitividad, eficiencia y disciplina, como principios de patrimonio de planteles educativos con excelencia. En esta perspectiva, los principios bien aplicados generan un proceso integrador de éxito, se crean mecanismos que satisfagan las necesidades de una sociedad compleja y a veces convulsa. Feliz sábado y enhorabuena a todos aquellos apóstoles de fe llamados maestros. La educación nos va a sacar adelante. Columnas anteriores
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