Opinión
Hiram Abel Ángel Lara
¿Presidente Obama?

El Occidental
31 de octubre de 2008

En una semana el mundo puede cambiar. Bueno -corrijo- en cualquier momento, pero hablando de los tiempos de la política, el acontecimiento esperado que obliga a la posibilidad de que algo sea diferente a lo antes vivido son las elecciones del próximo 4 de noviembre. El cambio puede entenderse en dos sentidos; primero, la posibilidad de que un presidente de una minoría étnica quede al mando del país más poderoso del mundo y que se termine con una hegemonía republicana que data de los años de Reagan (con la excepción de la era Clinton), la cual impuso un sello a la forma de hacer política y a las políticas públicas en los Estados Unidos y en el ámbito global. Tal control republicano fue de la mano con el desarrollo de un modelo económico de corte totalmente conservador que permitió los excesos desastrosos del mercado que hoy padecemos y sentó las bases para el enriquecimiento de un reducido grupo de individuos, quienes se beneficiaron de un sistema fiscal que les favorecía y de oportunidades de inversión en sectores estratégicos de la economía, a través de procesos opacos y bastantes turbios.

La segunda dirección del cambio no sería tan halagüeña como la señalada, más bien sería hacia una posición mucho más conservadora, la cual llevaría a McCain a la presidencia. ¿Qué sería el significado de ello? No tanto que McCain es un Bush "reloaded" y que haría el doble de estupideces que su predecesor (tampoco hay certeza de ello), sino que la población norteamericana habrá decidido bajo un argumento racista -que se habría mantenido oculto para todos los estudios de opinión y que saldría a luz hasta el día de las elecciones. El significado también sería la sobrevivencia del sistema de mercado como lo entendían Reagan y la familia Bush: injusto y depredador, lo que de antemano cortaría la posibilidad de modificaciones importantes sobre el funcionamiento del sistema financiero mundial. Votar con el argumento racista y no con el económico implicaría algo que tal vez se pensaba extirpado de la naturaleza humana: la existencia de una psicología de la superioridad de una raza por encima de la lógica de la racionalidad económica (tal vez sea lo mismo). Así las cosas, no sería entonces la depredación económica la causa de nuestros males, sino la depredación étnica la que podría explicarnos por qué hemos llegado a un mundo tan caótico e injusto.

La mayoría de los estudios de opinión que miden las tendencias electorales ponen a Obama por encima de McCain, pero en algunos casos la distancia entre los candidatos es mínima y puede revertirse el día de la elección, sobre todo si se considera el número de votantes indecisos y aquellos que ocultan el argumento racista. Este es el caso de la encuesta de AP-GFK que da 44% a Obama y 43% a McCain, la de George Washington University donde sólo hay tres puntos de diferencia entre Obama y McCain (49% y 46% con ±4% de margen de error y 5% de indecisos), la de Ipsos/McClatchy Poll que los pone en 48% para el demócrata y 42% para el republicano con ±4% y 10% de indecisios y la de Time que sólo deja un margen de 7 puntos porcentuales entre ambos candidatos, con ±3% de margen de error y 8% de indecisos. El resto de las encuestas de compañías tan importantes como el diario Los Angeles Times, el Pew Research Center, Gallup, Wall Street Journal y la del Washington Post dan de 9 a 16 puntos porcentuales de diferencia con márgenes de ±2% o ±3%. En lo que coinciden todas es en el triunfo de Barack Obama. Sin embargo al analizar las preferencias electorales no hay la misma certeza: 23 estados para el demócrata y Washington DC, 21 para McCain y seis estados donde el ganador podría ser cualquiera de los dos (Nevada, Missouri, Indiana, Ohio, North Carolina y Florida) y que representa un total de 90 votos electorales.

Sólo en Florida, que es la entidad que aporta 27 votos electorales existe un empate técnico entre ambos candidatos de allí que en estos últimos días ambos hayan recurrido a sus héroes: Clinton y Gore en el caso de Obama y a Joe el Plomero ("Joe the Plumber") en el caso de McCain. Este personaje que representa a la media del hombre blanco en los Estados Unidos está de moda porque cuestionó la máxima de la cultura yanqui al democráta en una gira por Ohio: "Do you believe in the american dream"?, y criticó su plan impositivo porque -según él- cobrará más a los pequeños emprendedores y cortará ese sueño. De allí salto a la fama y se convirtió en el icono republicano. Precisamente Joe es el prototipo del ciudadano estadounidense que puede hacer caer la esperanza demócrata el día de las elecciones y hacer manifiesta la importancia de una mayoría blanca muy conservadora.

hiram.angel@gmail.com
Columnas anteriores
Columnas

Cartones