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Opinión
![]() WTC Confianza
José Carlos Torres Verdín
La falta de regulación y sus consecuencias
El Occidental
18 de octubre de 2008
En fechas recientes hemos escuchado acerca del rescate financiero de 700 mil millones de dólares, el cual finalmente fue aprobado por el Congreso de los Estados Unidos. Sin duda, esta situación nos lleva a pensar en la medida en que debe intervenir el Estado y regular algunos sectores o simplemente dejarlos en manos privadas y permitir que el libre mercado se autorregule.
Lo anterior ha ocasionado que, como siempre, se cimbren las estructuras políticas y económicas globales, manifestándose por ambos extremos y en la totalidad de los sectores; creemos que deben prevalecer políticas públicas estrictamente definidas, las cuales se han ido perfeccionando con el transcurso del tiempo y se han consolidado como mejores prácticas. Ciertamente, el sector financiero y/o sistema de pagos de un país es un servicio que originalmente compete al Estado en sus funciones de desarrollo del bienestar público; este sector se ha venido desrregulando y privatizando, de manera tal que existen grandes conglomerados financieros que dominan las transacciones a nivel nacional y regional. Es bien sabido que las entidades reguladoras se han visto rebasadas y en lugar de velar por los intereses de los ciudadanos -muy por el contrario- les han dado mayor negocio y reglas más laxas para que, como en el caso de las Afores en México, el riesgo de invertir en valores muy volátiles lo asuma el trabajador (no la Afore), como si estuviera jugando su pensión para el retiro en Las Vegas. Es ilógico e inmoral (por decir lo menos) que el gobierno permita que instituciones tomen las pensiones de los trabajadores e inviertan sin tapujos sabiendo que la Afore siempre podrá cobrar su comisión aún y cuando el trabajador pierda bajo el argumento del largo plazo (a largo plazo, lo único seguro es que nos vamos a morir); las pérdidas sabemos que han sido impresionantes y en ninguna parte del mundo un depositante debe perder dinero al guardarlo en un banco aún y cuando el interés real sea mínimo o nulo. Esto es -en lenguaje llano- lo que sucede con la nula regulación y las "autorizaciones" que a diestra y siniestra dan ciertos países como México a sectores que requieren ser regulados para velar por los intereses de la comunidad. Por otro lado y en ese mismo sentido, antes temíamos por los monopolios tanto públicos como privados y los satanizábamos, ya que generaban las peores expectativas de costo y servicio; sin embargo, ahora vemos que miles de bancos en Estados Unidos no son la panacea y en el caso de México, tenemos varios bancos gigantescos a nivel mundial -aparentemente el mejor ambiente de una competencia perfecta en el sector financiero- pero que, con la mala regulación, desaprovechan sus economías de escala y muy por el contrario, cobran las comisiones y servicios en un nivel de los más caros del mundo. Y ustedes se preguntarán: ¿qué tiene que ver esto o cómo lo traducimos al sector logístico? La respuesta es que ambos -sector logístico y financiero- manejan las mismas consideraciones y son precursores fundamentales de la competitividad de un país. Columnas anteriores
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