|
Opinión
![]() Con el peso de la ley
Napoleón Medrano Andrade
Ausente autoridad frente a inseguridad
El Occidental
22 de septiembre de 2008
Deplorable, es un calificativo que cumple raquíticamente con la descripción que sucedió la noche del 15 de septiembre en la plaza Melchor Ocampo de Morelia. La infamia de intereses ajenos a la sociedad civil que laceraron a todos los mexicanos, intereses que obedecen a grupos criminales que atentaron deliberadamente contra inocentes, subestimando la seguridad del Estado.
Jurídicamente, la seguridad pública es una garantía que nos brinda la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 21, que dice la seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal, los estados y los municipios, en las respectivas competencias que la Constitución señala. La actuación de las instituciones policiales se regirá por los principios de legalidad, eficiencia, profesionalismo y honradez. Sin embargo ahí inicia la sensación de vulnerabilidad. ¿Puede el gobierno combatir el crimen organizado con elementos policiacos y altos mandos infiltrados en bandas delictivas? ¿Cumple el Estado con ese mandato Constitucional? ¿Puede con el paquete? La respuesta es más que clara: Siete mexicanos que perdieron la vida y más de cien heridos que vivieron un acto terrorista; 24 mexicanos asesinados y con tiro de gracia; cabezas humanas que aparecen en bolsas de basura; miles de mexicanos que sufren a diario la pena por un secuestro, asaltos, y actos violentos. No se trata sólo de números o cifras, se trata de vidas truncadas o temerosas, y es que ¿cómo se le puede explicar a un niños de 8 años, la muerte de su madre en pleno Grito de Independencia? Viva México... por ahora no, el peso de esa frase pierde valor ante los hechos ocurridos. "Viva México" es un grito sin eco que se da entre sordos. "Viva México" sería la llamada de auxilio que nadie responde, ya que la Patria no es herencia de los abuelos, es legado para nuestros hijos. Basta de responsabilizar a otros, es tiempo de que el gobierno, los partidos políticos, las iglesias, las asociaciones, los medios de comunicación y la sociedad en general tomemos cada uno la responsabilidad para aliviar este clima anárquico, ya que la Constitución en el artículo 25 señala claramente que corresponde al Estado, la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral y sustentable, que fortalezca la soberanía de la Nación y su régimen democrático y que, mediante el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege la Constitución. Sin palabras ante tan agradable declaración de amor por parte de las leyes, pero alzo la voz ante las personas que administran y gobiernan este territorio, golpeado por unos cuantos que amedrentan a toda una sociedad. Por ahora, no bastan las palabras de consuelo de las autoridades, no es suficiente el discurso de aplicar todo el peso de la ley, ese es un desafío para las autoridades, un desafío que ni la Constitución tenía previsto, ya que la palabra terrorismo no existe en la Carta Magna. Hasta dónde se tiene que quebrantar la dignidad de un país temeroso de salir a la calle, un país donde la preocupación para las oligarquías partidistas es pelear altos presupuestos, un país en donde se vive una esquizofrenia, con un supuesto doble presidencialismo, un país donde los retenes los hacen los delincuentes, un país donde las redes clientelares mueven un sistema gubernamental que contaminan hasta las instituciones educativas, donde la decisión la tiene el más corrupto, un país donde lavar dinero se hace hasta "milagrosamente" y en donde ya no hay respeto por el Estado de derecho. Por eso digo que la palabra deplorable es un calificativo que cumple raquíticamente con la descripción que sucedió la noche del 15 de septiembre en la plaza Melchor Ocampo de Morelia, eso realmente es: no tener madre. * Abogado y periodista. analisis@notiemp.com Columnas anteriores
|
Columnas
Cartones
|