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Opinión
![]() Horizonte Económico
Sobre el Pensamiento Económico, desde Praga
El Occidental
22 de mayo de 2008
por J. Pablo Arroyo Ortiz
A mis lectores: les escribo hoy desde Europa del Este; en el trayecto de un tren que corre de Praga a Budapest. Con este viaje inicio el retorno a México, después de presentar una ponencia en la 12ª Conferencia de la Sociedad Europea de Historia del Pensamiento Económico (ESHET), donde participaron académicos de todo el mundo. Se trataron diversos temas bajo la idea central de entender cómo influyó el pensamiento económico en las transiciones del desarrollo de la humanidad. Así se revisaron autores, desde los clásicos, las diversas expresiones teóricas de ortodoxos que se apegan al pensamiento original, hasta los que adaptaron a sus contextos nacionales las ideas de los pensadores de otras latitudes a sus naciones. Se abordaron diferentes épocas y regiones. A veces, se escuchaban las experiencias de otras naciones, en otras latitudes tan similares a nuestra historia, pero desde una muy diversa realidad; los países que estuvieron en el dominio soviético y nosotros poco se parecen, pero en esas condiciones, uno se pregunta ¿cómo se ha extendido en el mundo entero el imperio de las mismas ideas? Finalmente favorecen un fenómeno que se expresa en cualquier idioma y nación, con la aparición de las mismas marcas y franquicias, no sólo Mc Donalds, sino Starbucks, Benetton y Zara, entre otras. También encontré las mismas organizaciones de profesionales que ofrecen sus servicios en sociedad con nativos de cada país. Price water house, Doolitle, entre otros, son lo que soportan con donativos la enseñanza de la economía en la República Checa, que apenas hace veinte años era un país socialista y enseñaba solamente marxismo, ahora las cosas son muy diferentes. También se abordaron las condiciones y contextos en que se aplicaron las ideas y muchas veces fueron elemento para enriquecer el pensamiento económico. En algunos casos se expuso cómo se ha intentado aplicar ideas sobre la realidad y cómo se obtuvieron los resultados con impactos en la estructura productiva y en la población, diferentes pero de acuerdo a los elementos existentes en cada nación. Aunque en la reunión se discutieron también épocas y escuelas diversas, les comentaré apenas una parte en la que se centró mi mayor interés. Por cierto, tiene que ver con la entrega que hice en la semana pasada en la que comenté el libro del expresidente Carlos Salinas de Gortari, en la que hice algunas referencias al neoliberalismo. Los participantes de los países más desarrollados se lucieron con discreciones teóricas acerca de los pensadores que sustentan el pensamiento neoclásico, como Walras, Hicks, Hayek, algunos de los pensadores cuyos temas fueron discutidos. De esa manera, se discutió desde las perspectiva de las ideas de los autores originales, quienes aportaron los fundamentos para el aparato conceptual teórico de lo que hoy se conoce como la corriente principal "main stream" en inglés. Desde su perspectiva, el desarrollo no es problema, las economías de sus naciones evolucionan regularmente. Consideran que la pobreza, que también padecen los pueblos en sus países, es un asunto que no se resuelve desde la economía, sino desde las acciones de gobierno que ahora aplica políticas públicas, no más políticas económicas. La razón es que no puede el gobierno intervenir en la economía, luego entonces las acciones de gobierno no se llaman más que políticas públicas, así la pobreza no es un problema económico, es un asunto que resolverá cuando funcione el mercado. La polémica entonces se hace un tanto difícil porque los contextos cambian. Por ejemplo, las bases tecnológicas de las economías son diferentes entre nuestras economías y cualquiera de las europeas. Otro ejemplo que se diferencia en los espacios geográficos distintos, es la acumulación previa al momento en la que empiezan las reformas y con ello la fortaleza de un estado que siempre ha aceptado la relativa presencia en la actividad economía para un sinnúmero de acciones que fueron del Estado y seguramente seguirán aceptando. Así, es difícil pensar que pudieran aplicarse las mismas ideas en una transición de una economía de Estado fuerte como la de México o como los Estados que vivieron en el ámbito de la economía de la Unión Soviética, o algún país que siempre tuvo en sus manos el control financiero de una parte de la economía mundial. En todos, ex socialistas, desarrollados y en los nuestros, que eufemísticamente se es llama en "proceso de desarrollo", en todos tenemos pobreza y en todos una política pública es la que contiende con programas de pobreza la subsistencia de estos grupos de población. Así las cosas, al iniciar las discusiones nos dimos cuenta que las similitudes son mayores a las diferencias, aunque hablemos lenguas tan diferentes. Los países socialistas se quitaron de encima el yugo del autoritarismo socialista y aceptaron entrar al escenario del las deudas financieras de gobiernos. Nosotros ya éramos deudores aceptamos más, todos cumplen con una regla no dejan de pagar y no inhiben la entrada del capital global en sus economías. Una cuestión interesante es que no le buscan títulos diferentes a lo que se llama neoliberalismo. Ni liberalismo social, ni economía humana, ni algún mote o lema con el que quieran diferenciarse de lo que está pasando en el mundo. jparroyo@servidor.unam.mx Columnas anteriores
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