Opinión
José Dolores Mártir Velázquez
La respuesta de nuestros lectores

El Occidental
26 de abril de 2008

Desde hace un par de semanas tenía la intención de comentar los telefonemas que algunos lectores han tenido la gentileza de hacerme para reflexionar conjuntamente sobre algunos de los temas de interés nacional que cada sábado tocamos en nuestra columna editorial de EL OCCIDENTAL, cuyas páginas profesan un respeto profesional a los puntos de vista de sus colaboradores. La importancia de los mismos temas había impedido ceder espacio para agradecer a nuestros lectores su atención para nuestros puntos de vista, nuestras tesis y nuestras denuncias.

El verdadero periodismo hace una interpretación honesta, objetiva de la realidad, y luego añade la propia opinión del autor de la columna para proponer las soluciones que a su alcance estén desde el enfoque teórico o práctico, según la circunstancia.

En suma, el periodista procura orientar a la opinión pública con su personal interpretación de la verdad sobre lo que analiza; aunque sea sólo su verdad, según algunos. Pero entre la teoría y la práctica siempre está la mejor evaluadora: la experiencia. Si los hechos están demostrando palmariamente, y confirmando cuanto se publica como crítica y como denuncia, entonces la razón se fortalece y sus propuestas de solución muestran su viabilidad. Todo esto, desde luego, fomenta la espontaneidad en expresiones diversas. El siguiente paso debería ser la organización.

Si el ingeniero Solís, de Tala, se reúne a comentar con sus familiares y amigos sus criticas -acertadas- sobre el desmadre interior del PRD, que agotó sus posibilidades como instrumento de una izquierda lato sensu (es decir, en sentido demasiado amplio) y la indigna y centavera actitud de los Chuchos y Amalios que encarnan la tendencia socialdemócrata del más oportunista matiz, entonces estará sembrando la semilla de la organización.

Lo que pasa, ingeniero Solís, es que estamos asistiendo a las exequias de un partido político fallido que se convirtió en mafia en manos de los grillos, para incorporarse cínicamente a la cúpula de burócratas parasitarios que conforman la llamada clase política.

En cuanto al señor Héctor Martínez Serrano, y su programa mañanero, ocasionalmente lo escuché cuando señaló que el PRD estaba a punto de ruptura. Y lo escuché porque hay gente de mi familia que lo sintoniza al amanecer, pero de ningún modo comparto sus actitudes políticas, y menos las que tienen el propósito de apuntalar el gobierno espurio y de facto de Felipe Calderón. En cuanto a la riada de aventureros de derecha tradicional y de nueva edición con pasado izquierdista y que ahora se autoubican como centristas, pero incrustados a morir con la ultraderecha, como el asqueroso Rector que sueña con ser gobernador, y que no supo en qué momento rebasó los límites de lo que puede tolerar su jefe político, Raúl Padilla López, se puede decir mucho, muchísimo.

Mis lectores que, procedentes de Tonaya y San Gabriel, me hablaron por teléfono para manifestar su coincidencia con nuestras críticas y denuncias en torno al macrolimosnazo para el santuario dedicado a los cristeros, pero sin señalar a qué mártires se refieren, debe decirles que agradezco cumplidamente sus opiniones favorables a los contenidos de nuestra columna sabatina, pero les advierto que todavía faltan cosas por ver, en cuanto a los abusos de la ultraderecha sinarquista hecha gobierno en Jalisco. Claro que me impresionó la persona que me habló desde San Gabriel, citara la polémica vivida casi durante toda su existencia, cuando me dice que su madre era sinarquista fanática y su padre ejidatario. Lo digo porque la Iglesia condenaba enérgicamente el reparto de tierras promovido con decisión y energía por el presidente Lázaro Cárdenas.

Le decía aquella a la gente del campo, que esas tierras eran propiedad de los hacendados, a quienes Dios les había dado la tierra, y que ahora los revolucionarios se las estaban robando, violentando la voluntad de Dios. A pesar de todo, hubo muchos mexicanos que tomaron la tierra y construyeron su vida de un modo diferente, en tanto que los que pusieron oídos al cura en el púlpito contra la Reforma Agraria, siguieron en calidad de parias y peones al servicio de otros.

Y decía que falta todavía mucho por ver sobre los abusos de la ultraderecha en el gobierno, porque, según la información de un diario local, de aquí de Guadalajara, el sinarcogóber Emilio acaba de declarar que "le vale madre lo que digan unos pocos"... Que él sabe lo que se tiene qué hacer en Jalisco. Y después de una serie de groserías que resultan muy de su gusto manejar como funcionario público, porque piensa que de este modo está ganando simpatías populacheras, remata con estas expresiones: "Señor cardenal, don Juan Sandoval, qué desmadre traemos. ¿Sí, o no?, nos estamos haciendo famosos, don Juan", dijo: "digan lo que quieran, perdón señor Cardenal, chinguen a su madre".

Después de estos exabruptos coloquiales, no se puede razonar con alguien que ha perdido por completo la idea de lo que es y significa un gobernante, cuya responsabilidad es servir a los intereses de toda la sociedad y no solamente a la Iglesia que lo ayudó con sus tres mil curas, a llegar al gobierno de Jalisco. Esta cerrazón de los gobernantes es la que conduce a los partidarios del anarquismo a la acción directa, es decir, a tratar de resolver sus problemas al margen del gobierno, por no ver representando en el mismo sus intereses sociales.

Algunos críticos improvisados confunden la acción directa (exclusión del Estado en cualquier negociación, para enfrentar directamente al patrón) con otro tipo de acciones, como la violencia y el terrorismo. Pero aún estos actos dirigidos contra un gobernante comienzan a moverse en la imaginería popular no por perversidad de un grupo de conspiradores sino por la torpeza, vanidad y ego gigantesco de los gobernantes, cuyo complejo de inferioridad e incultura los lleva a despreciar en grado superlativo al pueblo y a la sociedad en su conjunto, a los cuales sólo recurren con mil y una promesas en tanto necesitan su voto en época de comicios. Aceptando que Emilio llegó al gobierno de Jalisco, por mayoría de votos, es decir, por la vía democrática, esto nos lleva a recordar que Mussolini y Hitler, también llegaron al poder del Estado en sus respectivos países por la vía del voto. Pero luego, en nombre de su causa fascista, liquidaron todas las libertades civiles y democráticas. Así Emilio. Llegó al gobierno por la vía democrática, para luego ligarse indisolublemente a la institución más antidemocrática que existe y que todavía hoy arrastra el pecado criminal de haber apoyado a los regímenes nazi-fascistas: La Iglesia católica y su papa Pío XII. Y en su versión más retrógrada y silvestre, en Jalisco representa esa tendencia fascista el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, amo y señor de Emilio el Sinarquista.

Lo dicho por el sinarcogóber fue la guarnición al platillo de un cheque por 15 millones de pesos donado al Banco de Alimentos, manejado por supuesto, por gente ligada a la Iglesia católica. Emilio se ha pasado de vivo. Y lo sabe. Pero está probando hasta dónde el pueblo lo podrá soportar. Yo por supuesto, no le arriendo las ganancias porque el pueblo es genial y creador. No faltará quién asuma la responsabilidad de organizar la respuesta que al caso merezca en este gobernante zafado.

* Comentarios al teléfono: 36-17-07-24

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