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Opinión
![]() Experiencia China
Clemente Hernández Rodríguez
Perspectivas energéticas
El Occidental
16 de abril de 2008
El Gobierno de México envió al Congreso una reforma energética para revitalizar el alicaído sector petrolero, la principal fuente de ingresos del país. La iniciativa busca, entre otros puntos, dotar de más recursos y tecnología a la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex). Esto es relevante, pues Pemex sufre una caída en su producción y no tiene dinero para explorar yacimientos por los pesados tributos con los que financia el presupuesto del Estado. No obstante, el proyecto enfrenta la oposición de los partidos de izquierda, que realizan protestas y tienen tomadas las tribunas en el Congreso contra la reforma, que ven como un intento del Gobierno por privatizar a Pemex.
Sin embargo, independiente de la solución que se tome en conexión con Pemex, es importante considerar lo siguiente: México importa una enorme cantidad de derivados del petróleo. En el presente llega combustible de más de 20 naciones para cubrir la demanda. Parte de la gasolina que consumen los automovilistas mexicanos se refina en China. Otra parte se trae de India y otra más que llega del extranjero se procesa en refinerías de Estados Unidos. Se calcula que en 2008, la compra de combustibles automotores representará 40 por ciento de la demanda total, pues la demanda está creciendo mucho más rápido que lo que produce Pemex. En lo relativo a la gasolina, la estimación de demanda para este producto se estima en 799 mil barriles diarios para este año y 811 mil para el siguiente. No hay infraestructura suficiente, aun cuando quisiéramos que las gasolinas fueran mexicanas, no hay en dónde hacerlas, debido a que no se ha invertido dinero en refinería en muchos años. Este problema podría resolverse parcialmente con ocho mil millones de dólares, que es lo que costaría una nueva refinería. Para 2008, Pemex espera importar 340 mil barriles diarios, para 2009 crecer a 357 mil, y para 2010, con la ampliación de Minatitlán, se espera reducir las importaciones a 334 mil. Es decir, en Pemex esperan incrementar la producción nacional de 456 mil a poco más de 500 mil barriles diarios. No obstante, lo que bien podríamos esperar para 2009 y 2010 es importar 400 mil barriles diarios. Aunque, si el crecimiento en el consumo es similar a lo que hemos visto en los años pasados, para 2009 deberíamos esperar más bien unos 850 mil barriles diarios de demanda de gasolina. Pues desde 2003 hasta ahora la demanda de gasolina crece a 6 por ciento anual, prácticamente sin importar el comportamiento de la economía. Estamos viendo un volumen de compras externas que no se había presentado antes en el país. De entrada, las perspectivas en 2008 representan un incremento de 14.5 por ciento respecto de las importaciones promedio registradas por México en 2007. Por ejemplo, se estima que para diciembre de este año las compras externas de gasolina Premium, Premium UBA, Magna y Metil-Terbutil-Eter (producto petroquímico que se usa como componente de gasolinas) alcanzarán los 397 mil barriles diarios. El hecho de comprar combustibles en el exterior no es algo fuera de lo común. Lo es, en cambio, cuando el país importador es uno de los principales productores de crudo. Las elevadas importaciones de petrolíferos y gas muestran los verdaderos desequilibrios del sector energético del país. Sólo se ha comentado acerca de la gasolina (o combustibles en general), pero no hemos analizado el caso del crudo, el gas, ni de la petroquímica, ni el complicado asunto del transporte: lo que agudiza aún más la problemática de energéticos en el país. Columnas anteriores
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