|
Opinión
![]() Gloria Lozano de Escoto
La dinámica familiar y la televisión
El Occidental
5 de abril de 2008
A FAVOR DE LO MEJOR EN LOS MEDIOS
En muchas de las poblaciones occidentales, el porcentaje de casas con televisor es superior a las que disponen de baño, drenaje, calles pavimentadas, etcétera. Esta omnipresencia de la televisión ha supuesto un cambio en la dinámica de las relaciones familiares, al mismo tiempo que un extraño orden de prioridades, si consideramos el dato antes mencionado. La televisión llegó para quedarse. Es un aspecto permanente de nuestra cultura. "La televisión y sus efectos en nuestros hijos" es uno de nuestros temas favoritos. Todos queremos hacer el mejor papel como padres y queremos lo mejor para nuestros hijos. El problema muchas veces está en tener claro qué es "lo mejor" y más aún en saber cómo conseguirlo. Sabemos que demasiada televisión no es buena para ellos y que casi todo lo que ven en ella necesita un "filtro" de los padres, para que se entiendan o para desmentir lo que nos presentan los programas, principalmente cuando éstos contienen humor o drama. Pero la realidad es que casi todos los padres somos muy eficaces en introducir a nuestros hijos en el mundo de la televisión. Limitar el tiempo en que los hijos ven televisión, está bien, pero aún así, es cierto que ellos tienen que lidiar con un mundo en donde el tema de la televisión aparece por todos lados y aunque en casa no les permitan ver algunos programas, los amigos no tardarán en actualizarlos. Es por eso que cobra especial importancia que el uso adecuado y crítico de la televisión debe estar enmarcado en la estructura y en la atmósfera educativa general de la familia. En el momento en que un niño es capaz de ver televisión, está también capacitado para ser formado en la recepción crítica. Cada dinámica familiar es muy particular. Algunos padres tienden a ser democráticos en las decisiones de familia. Así y todo, hay que evitar los programas con contenido violento, tratar de contrarrestar los modelos sociales inadecuados que aparecen en ciertos programas y en general, conseguir que sus hijos simplemente vean menos horas de televisión. Existen algunos programas educativos para niños que proporcionan entretenimiento en forma creativa, pero lo más común es encontrar programación violenta con lenguaje e imágenes que son demasiado sofisticados para la capacidad de asimilación, sobre todo de los pequeños. También ven una cantidad indiscriminada de anuncios publicitarios mientras ven sus programas favoritos. En promedio, los niños están expuestos a 20,000 comerciales en un año, diseñados especialmente para ser transmitidos en las horas en que los niños están viendo ciertos programas, ofreciendo juguetes que se relacionan directamente con los superhéroes de las caricaturas, muchas de ellas violentas. Sin importar el estilo propio de cada familia, es importante que los padres no dejen parte de su tarea a la televisión, sino que proporcionen a sus hijos los anclajes conceptuales y emocionales, necesarios para comprender e interpretar los mensajes que provienen de ellos. Varias décadas de investigación demuestran claramente que los niños aprenden de la televisión. Sin descartar la vigilancia que los padres deben tener hacia sus hijos en el uso de los medios, debemos encontrar una forma simple y efectiva para enseñarles cómo seleccionar y asimilar lo que ven, oyen y leen. Es muy cierto que la realización de las medidas concretas que señalamos es costosa en dedicación e implica la revisión de la propia actitud de los padres ante la televisión, pero estamos convencidos de que la educación de los hijos no es un asunto que se pueda dejar para "cuando tengamos tiempo". Debemos tener presente que los niños forman sus patrones básicos de comportamiento frente a los medios en los primeros años de su vida, basados en los hábitos de sus padres. Tenemos pues, una gran responsabilidad. * Representante en Jalisco de A Favor de lo Mejor en los Medios A.C. analisis@notiemp.com Columnas anteriores
|
Columnas
Cartones
|